El conflicto en Oriente Medio y la incertidumbre comercial con EEUU añaden presión al sector oleícola

Aceite de oliva. -
Organizaciones agrarias alertan que se pueden encarecer los costes de producción, mientras preocupa el impacto en las exportaciones si se materializan las amenazas comerciales de Donald Trump

El sector oleícola andaluz observa con preocupación la evolución del escenario internacional ante el posible impacto que puede tener tanto en los costes de producción como en las exportaciones. La escalada del conflicto en Oriente Medio y las advertencias del presidente de Estados Unidos sobre una posible ruptura de relaciones comerciales con España han introducido nuevos factores de incertidumbre para uno de los sectores estratégicos del campo andaluz.

Las organizaciones agrarias UPA, COAG y Asaja han advertido de que la situación internacional puede traducirse en un incremento de los costes energéticos y de los insumos agrícolas, especialmente en un momento clave para el calendario del olivar. Tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán del pasado fin de semana y su escalada en distintos puntos de la región, el sector teme que el encarecimiento de la energía vuelva a trasladarse al campo.

El secretario general de COAG-Jaén y responsable de Olivar en Andalucía, Francisco Elvira, ha explicado que los agricultores están terminando la recolección de la aceituna y se preparan para iniciar la fase de abonado, un proceso que requiere un importante uso de fertilizantes y otros productos.

Según ha señalado, el incremento del precio de la energía y de los fertilizantes y fitosanitarios puede terminar lastrando la cuenta de resultados del sector. Elvira ha recordado que una parte importante de los fertilizantes, especialmente los nitrogenados, se produce a partir de gas natural, por lo que cualquier encarecimiento del gas repercute directamente en el precio final que pagan los agricultores.

A esta situación se suma la pérdida de cosecha registrada en algunas zonas tras el paso de un reciente tren de borrascas, lo que complica aún más la rentabilidad de las explotaciones. En este contexto, el responsable agrario ha lamentado que la escalada internacional suponga “otra piedra más en el camino” para los productores.

La incertidumbre también se traslada al terreno comercial. El secretario general de UPA-Andalucía, Jesús Cózar, ha señalado que la amenaza del presidente estadounidense de romper relaciones comerciales con España es una cuestión que el sector sigue con atención, aunque ha pedido prudencia hasta conocer si se traduce en medidas concretas.

Cózar ha advertido de que cualquier restricción comercial podría afectar al aceite de oliva, ya que Estados Unidos es uno de los mercados más importantes para las exportaciones españolas y el consumo en ese país continúa creciendo. En este sentido, ha expresado su deseo de que las decisiones que pueda adoptar el Gobierno estadounidense no terminen perjudicando al sector, especialmente en provincias como Jaén, principal productora mundial de aceite de oliva.

El responsable de UPA-Andalucía ha subrayado además la necesidad de avanzar en acuerdos comerciales con otros países que permitan diversificar mercados y reducir la dependencia de determinados destinos. A su juicio, la apertura de nuevos mercados ayudaría a amortiguar el impacto de decisiones políticas externas que puedan afectar al comercio.

Desde Asaja también se apunta a la incertidumbre existente ante posibles nuevas medidas comerciales. El secretario general de la organización en Granada, Manuel del Pino, ha señalado que por el momento no se conocen detalles sobre cómo podrían concretarse eventuales aranceles, ni qué productos se verían afectados o en qué cuantía.

Del Pino ha recordado que el aceite de oliva es un producto con un mercado dinámico, en el que los operadores compran en función de factores como la capacidad de almacenamiento o la evolución de los precios. No obstante, reconoce que el sector podría verse afectado si finalmente se imponen restricciones comerciales, aunque todavía resulta difícil evaluar su impacto.

En este contexto, el sector oleícola andaluz afronta los próximos meses con cautela, pendiente tanto de la evolución del conflicto internacional como de las decisiones comerciales que puedan adoptarse en uno de sus principales mercados exteriores.