Las lluvias alivian al olivar jienense pero no mejorarán los rendimientos de aceite

Olivareros recogiendo la aceituna. (Archivo) - AI
Organizaciones agrarias celebran el respiro para el campo, aunque reconocen que las precipitaciones llegan tarde para mejorar la cosecha actual

Las ansiadas lluvias que han caído en la provincia de Jaén durante las últimas semanas han devuelto algo de esperanza a los olivareros. Aunque las precipitaciones no han sido abundantes, sí han servido para aliviar la “situación agónica” en la que se encontraba el olivar.

Sin embargo, las organizaciones agrarias coinciden en señalar que el efecto sobre la producción de aceite será limitado. Y es que los rendimientos grasos son más bajos de lo habitual.

“Gracias a estas últimas lluvias, el olivar en muchas zonas donde posiblemente no se hubiese podido recoger la aceituna, se va a recoger”, afirma Luis Carlos Valero, gerente y portavoz de Asaja Jaén.  Destaca, además, que contribuyen a que los aceites tempranos de esta campaña ofrezcan una calidad excepcional, especialmente en las producciones premium.

Desde la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), su secretario general en Andalucía, Jesús Cózar, se muestra más prudente. "Han llegado bastante tarde. Lo ideal habría sido que vinieran a finales del verano o principios del otoño, cuando aún podrían haber influido en el desarrollo de la aceituna”, explica.

Cózar reconoce que el agua ha mejorado el aspecto visual del fruto, haciéndolo “más grande y terso”, pero insiste en que no tendrá impacto en la cantidad de aceite: “El proceso de acumulación de materia grasa ya ha pasado". Pese a ello, desde UPA subrayan un aspecto positivo: las lluvias preparan el terreno para la próxima campaña. “Van a ayudar al olivo a fortalecerse de cara a la primavera, a tener una buena floración y cuajado de aceitunas. 

Una opinión similar comparte el secretario general de COAG Jaén, Francisco Elvira, quien celebra que las precipitaciones faciliten la recogida. “El estrés hídrico que venían soportando los árboles, sobre todo en secano, hacía temer que muchos ni siquiera pudieran recolectarse”, comenta.

No obstante, Elvira advierte que las precipitaciones han llegado tarde y que la provincia difícilmente alcanzará el aforo estimado por la Junta de Andalucía, fijado en 475.000 toneladas de aceite para la campaña 2025/2026. “No ha facilitado la maduración, especialmente en los secanos, y ha provocado que algunos frutos se caigan por momificación”, lamenta.

Tras dos años de sequías intensas y cosechas cortas, el campo jienense vuelve a mirar al cielo con esperanza. Las organizaciones agrarias coinciden en que las lluvias de este otoño son un “respiro”, pero insisten en que el olivar necesita un invierno generoso en agua para recuperar su equilibrio.