Lucha interna en el PSOE de Jaén por el reparto de los cargos
Recelos y movimientos tácticos de diputados en el Congreso, Senado y diputados del Parlamento ante la posibilidad real de caer.
El PSOE de Jaén vive instalado en la inquietud. La sensación de fortaleza que durante décadas ha acompañado al partido en la provincia se ha diluido y ha sido sustituida por un clima de angustia interna, recelos y movimientos tácticos ante la posibilidad real de perder poder institucional, según las encuestas, en todos los frentes: ayuntamientos, Diputación, Parlamento de Andalucía, Senado y representación en el Congreso de los Diputados.
En este escenario de debilidad, los principales cargos públicos socialistas en la provincia han comenzado a mover ficha para asegurar su continuidad política, según cuentan militantes del PSOE de Jaén a Viva Jaén pese a que desde la dirección provincial del partido haya dicho a este medio que “nada de batalla interna”. Diputados en el Congreso, el Senado y parlamentarios del Parlamento andaluz afrontan los próximos meses con una preocupación compartida: quién se queda dentro y quién se queda fuera en un contexto de retroceso electoral.
La primera gran batalla se librará de forma inminente con la confección de las listas al Parlamento de Andalucía, un proceso que se presenta especialmente tenso con las elecciones autonómicas previstas para el mes de junio. Lejos de ser un trámite orgánico, la elaboración de las candidaturas se ha convertido en un pulso interno donde cada movimiento cuenta y donde las alianzas y vetos comienzan a aflorar.
El presidente de la Diputación de Jaén, Francisco Reyes, ocupa un lugar central en esta reordenación forzada. Tras renunciar a la Secretaría General del PSOE jiennense y dudar sobre su salida de la Presidencia de la Diputación, en el partido nadie cree en una retirada política definitiva. Al contrario, su nombre aparece con insistencia en las quinielas de militantes para recolocarse en el Congreso de los Diputados o en el Senado, en una operación que reabre viejas heridas internas.
Junto a Reyes, otros referentes del socialismo provincial observan el tablero con evidente nerviosismo. El que fuese diputado nacional Felipe Sicilia se encuentra en un momento en el que el margen de maniobra del partido es cada vez más estrecho. También el alcalde de Jaén, Julio Millán, se mueve en un terreno político resbaladizo, atrapado entre la fragilidad municipal y una organización provincial en plena ebullición interna.
El actual secretario general del PSOE de Jaén, Víctor Torres, está preocupado en apagar los fuegos internos y que las llamas no salgan de la provincia. Tampoco es un diputado con mucha voz en el Parlamento.
Ángeles Férriz es uno de los perfiles políticos más visibles del PSOE de Andalucía pero no encuentra su espacio en la provincia tras las primarias por el liderazgo del PSOE de Jaén. Un liderazgo que recayó en Juan Latorre, actual senador, y que, según fuentes socialistas, no toma las decisiones sin el visto bueno de Francisco Reyes.
O Juanfran Serrano, cuyo futuro político es una incógnita después de querer dar el salto a San Vicente y acabar apareciendo junto a Santos Cerdán en varias fotografías en el Congreso.
Todo ello rompe con una de las señas de identidad históricas del PSOE de Jaén: la capacidad de ocultar sus conflictos y proyectar una imagen de unidad monolítica. Esa estrategia ya no funciona. Las discrepancias han dejado de ser discretas, los equilibrios se han roto y la lucha interna ha pasado de los despachos al debate político abierto.
La dirección regional es plenamente consciente del problema. María Jesús Montero y María Márquez saben que Jaén, tradicional bastión socialista, se ha convertido en un foco de inestabilidad orgánica que amenaza con debilitar aún más al PSOE andaluz en un momento crítico. “Ya no es Jaén, Jaén”, aseguran.
El PSOE de Jaén se enfrenta así a una encrucijada inédita: repartir un poder menguante, gestionar ambiciones enfrentadas y evitar que la guerra interna termine por acelerar la pérdida de apoyo electoral. Una batalla que ya ha comenzado y cuyas consecuencias se medirán muy pronto en las listas… y en las urnas.