Task, cuando el guionista es la estrella

Brad Ingelsby mantiene el estilo y el tono de su anterior serie, ‘Mare of Easttown’, en esta más que notable producción en la que los personajes tienen más peso que la trama

Mark Ruffalo, al frente de un operativo del FBI, en una secuencia de esta nueva serie. | hbo
Mark Ruffalo, al frente de un operativo del FBI, en una secuencia de esta nueva serie. | hbo

El fenómeno, aún en auge, vivido por las series de televisión durante las dos últimas décadas, tiene en parte su origen en la apuesta que productoras como HBO realizaron por la calidad allá por el cambio de siglo. Los Soprano, Deadwood, The wire y Larry David, no sólo llevan su sello, sino que permanecen, pasado el tiempo, dentro del catálogo de imprescindibles, series a las que volver una y otra vez como hacemos con cualquier clásico de Hollywood.

Aunque la actual HBO, en asociación con Max, ya no es la de antes, tras expandir su catálogo a medida que ampliaba su público objetivo, sigue manteniendo su prestigio en virtud de ese pasado aún reciente y del respaldo a nuevas series y nuevos creadores que saben marcar la diferencia. Task es uno de sus más recientes ejemplos, creada por el guionista Brad Ingelsby, quien ya se reivindicó en la misma plataforma hace unos años con otro notable relato policiaco, Mare of Easttown, protagonizado por Kate Winslet.

En este caso el rol principal es masculino, el siempre eficiente Mark Ruffalo, pero no se confundan, la estrella sigue siendo Ingelsby, y no ya por el estilo, el tono y la temática que comparten ambas series, sino por su escritura, que da más importancia a los personajes que a la propia trama, como si ésta fuera una mera excusa para profundizar en otras realidades -las familias desestructuradas, la ausencia de expectativas, la violencia incrustada en la sociedad estadounidense, la corrupción- y en otros debates -la religión y la figura de dios como asidero o fuente de desafección-, a partir de las experiencias a las que se enfrentan los protagonistas y cómo van cruzando sus vidas en este retrato coral.

Todo eso se hace muy evidente a partir del dominio, más sobre el papel que sobre la pantalla, que hace Ingelsby de su relato, y que engrandece un reparto excepcional, al servicio de la historia y de lo que se requiere de cada personaje, empezando por el citado Ruffalo, pero pasando por un desconocido y admirable Tom Pelphrey y por el reencuentro con Emilia Jones -la protagonista de Coda- en un registro extremo y más que convincente. No son los únicos que están bien, Thuso Mbedu es otro descubrimiento, pero también tenemos a Martha Plimpton -una de las chicas de Los Goonies, aquí como veterana del FBI con muy mala lengua- y a Jamie McShane, que sabe cómo infundir miedo y culpa con la mirada; incluso los tres niños están fantásticos.

La serie sigue la investigación puesta en marcha por un operativo del FBI a raíz de una serie de robos en casas guardería de narcotraficantes, aunque no deja de ser una especie de sinopsis trampa, puesto que el verdadero interés de Task se encuentra en las historias secundarias que van girando en torno al asunto policial y que son las que van enriqueciendo el desarrollo argumental, desde los que enfilan su autodestrucción hasta los que optan por la vía de la redención.