El disputado voto del ‘señor cofrade’

Fotograma de la película 'El disputado voto del señor Cayo', basada en la novela del mismo nombre de Miguel Delibes. |
Como si de una versión corregida y aumentada de la novela de Delibes, ahora tenemos a candidatos a hermano mayor divulgando vídeos promocionales y eslóganes de tres al cuarto

Estos días se ha cumplido el primer aniversario de la victoria de Donald Trump sobre Kamala Harris. Mientras tanto, el PP pide a Sánchez que convoque elecciones generales ante su imposibilidad manifiesta de gobernar –ni un presupuesto en toda la legislatura- y el PSOE urge ese mismo adelanto en Valencia como respuesta a la gestión de la dana.

¿Y qué tiene que ver esto con las cofradías? Pues nada, o tal vez todo. Trump y Harris eran el agua y el aceite, la confrontación de dos ideas diametralmente opuestas; y populares y socialistas defienden modelos con más discrepancias que semejanzas. Ni unos ni otros son una misma cosa, por mucho que algunos se empeñen en corear consignas escatológicas con el fin de polarizar aún más si cabe a la sociedad española.

Llevemos ahora el asunto al terreno ‘morado’, a esas convocatorias electorales con dos candidaturas que defienden unas mismas ideas: más participación de los hermanos, la restauración del manto que lleva treinta años hecho jirones, mayor implicación en la vida parroquial, la bolsa de caridad, apuesta por los jóvenes… Luego si los unos y los otros proponen lo mismo… ¿Qué es lo que les mueve realmente?

Recuerdo que a principios de los noventa, cuando no existía internet y mucho menos las redes sociales, un aspirante al cargo de hermano mayor envió una carta a los electores para dar a conocer sus intenciones. No aportaba un ‘programa’ ni avanzaba quiénes le acompañarían en su junta de gobierno. Aquello fue poco menos que un escándalo, porque se equiparó aquella carta a esas con las que se llenan los buzones en las vísperas de unas elecciones generales.

Como si de una versión corregida y aumentada del 'disputado voto del señor Cayo' de Delibes se tratase, ahora tenemos incluso vídeos promocionales, con logotipos, eslóganes de tres al cuarto e incluso remedos de mítines disfrazados de ‘encuentros de hermanos’ en los que el candidato trata de colocar su mercancía. Los medios –en los que se ha llegado a ver incluso publicidad de pago- se posicionan del lado de una u otra corriente, como si de izquierdas o derechas se tratase, y lo peor de todo es que hemos ido asimilando formas de hacer que poco o nada tienen que ver con la esencia de las cofradías con absoluta naturalidad.

En este año que se nos va se ha cumplido el centenario del primer besamanos conocido, el de la Esperanza Macarena. Rodríguez Ojeda y la hermandad de San Gil se convirtieron en referente indiscutible de una nueva Semana Santa. De aquí a nada celebran cabildo de elecciones, y yo no descartaría que aquello terminara con mitin fiesta en la Resolana y los Armaos bajando por San Luis en ordinaria tocando el pasacalle de ‘Abelardo’ acompañando a tal o cual candidato.

“Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”.

¿Hay necesidad?