El 8 de marzo en la calle: del “no a la guerra” a la lucha contra el auge del fascismo

Marea Violeta Jerez celebró ayer una multitudinaria manifestación por el centro de Jerez con motivo del 8 de Marzo
Multidunaria manifestación por el 8M en Jerez

“Frente al fascismo desatado, feminismo organizado”. Ése era el lema que figuraba ayer en la pancarta que abría la manifestación convocada por Marea Violeta Jerez con motivo del 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres. Era a su vez el mensaje principal bajo el que se estaba desarrollando la cita de este año: “Feministas antifascistas, somos más en todas partes”.

Sin embargo, la actualidad bélica manda, y en la jornada de ayer resultaron inevitables los mensajes del “no a la guerra”, coreados en varias ocasiones. No fueron los únicos. También hubo reivindicaciones feministas en defensa de la sanidad y la educación públicas, en torno a la polémica de los cribados de cáncer, la brecha salarial, la discriminación racial, el derecho al aborto y el derecho a la vivienda.

Así, sobre el escenario instalado en la Plaza del Arenal, se sucedieron los testimonio de representantes de mujeres saharauis y palestinas, del colectivo de JereLesGay, de las mujeres pensionistas, de las mujeres gitanas, del aula Virginia Wolf del Ateneo de Jerez, de las madres de alumnos con necesidades especiales, de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia y de CEAin, que dio voz a las mujeres migrantes.

Marea Violeta Jerez fue quien cerró este apartado de intervenciones con la lectura de un manifiesto que arrancó con un alegato “frente al avance del odio, del autoritarismo, del colonialismo y del patriarcado”, para recordar que “somos más y estamos en todas partes. Nos quieren calladas mientras recortan, privatizan y señalan a las de siempre, pero no lo estamos, no lo estamos ni lo vamos a estar”.

En su defensa de la sanidad pública, argumentaron que “en Andalucía sufrimos su deterioro intencionado, listas de esperas interminables, falta de profesionales, centros cerrados, pruebas que se retrasan durante meses”, señalando asimismo un “sistema que nos precariza, nos expulsa de nuestros barrios, nos condenan a alquileres abusivos y a salarios insuficientes, y cuando protestamos nos criminalizan”.

También identificaron sus miedos, “a enfermar y a no ser atendidas a tiempo, a no poder pagar la vivienda, miedo por nuestras hijas, hijos e hijes, miedo a las agresiones machistas, a la violencia sexual, al acoso cotidiano, miedo a un planeta devastado por la avaricia, el genocidio y la guerra”. Y fue ahí cuando recordaron que “nos toca volver a gritar, alto y claro, no a la guerra. Denunciamos el genocidio en Palestina y las invasiones y ataques bélicos al margen de la legislación internacional, cuyas consecuencias siempre las pagan inocentes y muy especialmente mujeres y niñas”.

Su reivindicación final se sustentó en diez cuestiones; entre ellas, la defensa de una sanidad pública, universal y feminista, sin cribados excluyentes ni privatizaciones encubiertas. También la de una educación pública, universal, gratuita, con perspectiva femenino sexual integral.

Asimismo, abordaron "el blindaje en la Constitución al derecho al aborto libre, seguro, universal y gratuito en la sanidad pública andaluza, sin tutela y sin obstáculos"; exigieron "políticas reales y recursos materiales, humanos y tecnológicos, suficientes contra todas las violencias machistas"; defendieron el derecho a la vivienda y denunciaron la turistificación "y la expulsión de nuestras vecinas de nuestros barrios".

Reclamaron además los derechos laborales plenos para las trabajadoras del hogar y de los cuidados, y la regularización de las personas migrantes, el cierre de los CIES y el fin de las políticas racistas. Defendieron la diversidad sexual y de género frente a cualquier retroceso reaccionario y demandaron una transición ecológica justa, feminista y social.

Por último, recordaron que "somos feminismo de base, feminismo de barrio, de pueblo, somos las que sostienen la vida y también las que las defienden. Somos infancia y madres protectoras, somos jóvenes y mayores, obreras, migrantes, de aquí, precarias y sindicalistas, somos estudiantes y somos pensionistas, somos discas, somos trans, lesbianas, bisexuales, somos racializadas, gordas, enfermas, sanas, somos muchas, diversas y organizadas. No vamos a permitir que utilicen nuestros cuerpos como campo de batalla idológico. No vamos a aceptar que nos tutelen en nombre de una falsa protección. No vamos a callar ante los retrocesos. Prohibir no es proteger, recortar no es gestionar, privatizar no es mejorar".