Buena gente para (casi) todo el mundo

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en su visita a la Hermandad de Jesús Caído de Cádiz. - JUNTA DE ANDALUCÍA
Juanma Moreno ya no solo está por encima de las siglas, sino de las autonómicas: es como si se presentara a alcalde de todas las ciudades y pueblos de Andalucía

Hace cuatro años, con motivo de la campaña para las anteriores elecciones andaluzas, el resto de partidos criticó al PP por dejar a un lado sus siglas para situar en el eje de su discurso y de su imagen la figura de Juanma Moreno, que cotizaba más al alza que las siglas de su partido. Aquella pataleta no sirvió de nada, salvo para subrayar una evidencia que las propias urnas se encargaron de reconocer. Pese a que no hay regla escrita que diga que eso está prohibido -Podemos usó en su primera papeleta electoral la imagen de Pablo Iglesias en vez del logo de su formación-, cualquier gesto se convierte en excusa para meter el dedo en el ojo del adversario cuando hay tanto en juego, aunque no tenga que ver ni con el programa ni con la gestión.

Cuatro años después el PP vuelve a incidir en la misma estrategia con una pequeña vuelta de tuerca en el guion. Ya no se trata sólo de que Juanma Moreno esté por encima de las siglas del partido, de que sea un candidato que guste a la gente -el yerno ideal, como se llegó a decir de Albert Rivera, Pablo Casado e, incluso, antes de conocerlo mejor, Pedro Sánchez-, sino de las fortalezas que lo sitúan por encima del resto de candidatos y de partidos de cara a las elecciones del 17 de mayo.

Basta con ver el vídeo divulgado en redes sociales esta Semana Santa por el PP -en realidad, hay que fijarse mucho para ver que es obra del partido- para entender la disposición de una estrategia basada en la popularidad y la cercanía de su candidato, al tiempo que aparecen sobreimpresionados los comentarios de la gente que se acerca a saludar a Juanma Moreno, aunque el principal mérito del montaje es que ni una sola de sus imágenes parecen impostadas, sino que vienen a ratificar esa popularidad y esa cercanía de quien durante casi ocho años lleva al frente del Gobierno de la Junta.

De entre las frases que aparecen en pantalla, hay una que parece servir de hilo conductor: “buena gente”, porque Juanma es “buena gente”, lo ha conseguido, lo ha convertido en su definición personal, y sabe que los demás candidatos lo tienen más complicado para ejercer el título, aunque lo sean. Lo van a ejercer -o no- ante los suyos, ante sus fieles, pero no tanto en el territorio donde se forjan las mayorías, que es en el que anda situado Moreno -y el PP andaluz-.

Hay además, en esa vuelta de tuerca, otro aspecto que están dejando pasar por alto el resto de partidos, o en el que no les interesa incidir; entre otros motivos porque han empezado a hacerlo en determinados gestos que consideran de debilidad por su recurrente exageración: las emociones del presidente. Ya circulan los mensajes en torno a un hombre que está haciendo de la lágrima fácil parte de su discurso como consecuencia de todo lo vivido en Adamuz y durante el temporal del pasado mes de febrero.

Por eso mismo la importancia de esa vuelta de tuerca, porque mientras hay quienes afean a Moreno que haya optado por explotar la pena en directo, el PP ha dado un paso más allá a la hora de redefinir su imagen como candidato “buena gente”, no ya por encima de sus siglas, sino de la consideración de estas elecciones como autonómicas, como si Juanma Moreno no se presentara a las andaluzas, sino a las municipales, que es donde se vota antes a la persona que al partido, y los populares saben que la mayoría absoluta pasa por votar a la persona antes que a los partidos, que es donde juega con más ventaja.

A partir de ahí a Juanma “buena gente” le pueden recordar que hubo un tiempo en el que fue Juanma “lo haría” y no ha hecho, o que no puede parecerle buena gente a todo el mundo, o que su gestión y su defensa de los servicios públicos no es tan ejemplar, pero como punto de partida ha situado al resto de adversarios en situación de clara desventaja, y no se debe exclusivamente a un vídeo propagandista.