Cáritas acompaña a 22 familias que no tienen acceso a una vivienda digna
La organización mantiene el operativo que puso en marcha hace un año coincidiendo con la Dana
Cáritas Diocesana está acompañando a 22 familias que se encuentran en situación de exclusión residencial y sin acceso a una vivienda “digna y adecuada”, manteniendo el operativo que puso en marcha hace ahora un año coincidiendo con los efectos provocados por la Dana.
A través del proyecto Saliendo al encuentro, la organización trata de dar “respuesta urgente” a necesidades que en materia de vivienda “se han cronificado y agravado” tras ese episodio meteorológico, activándose un equipo integrado por una docena de voluntarios y destinado una inversión de 68.928 euros.
Aunque este proyecto de acompañamiento nace de la emergencia inmediata tras los incidentes del año pasado, también trata de mirar hacia el futuro con un enfoque integral que incluye “reconstrucción digna, recuperación emocional, fortalecimiento de los lazos comunitarios y prevención ante futuros incidentes meteorológicos”.
Y es que las lluvias torrenciales “no solo destruyeron infraestructuras”, sino que “también revelaron vulnerabilidades estructurales que requieren soluciones a largo plazo y no solo respuestas puntuales”.
Entre las personas se acompañadas se encuentran familias en situación de exclusión social, hogares monoparentales con menores, mayores en situación de soledad no deseada, personas solas sin apoyo ni red familiar, así como con problemas de salud que, en algunos casos, se ven agravados por el contexto de infravivienda.
Por todo ello, a través del programa Saliendo al encuentro se están llevando a cabo mejoras estructurales con criterios de habitabilidad, eficiencia energética y seguridad para garantizar hogares dignos.
Se observa que hay familias que vieron afectadas sus viviendas, especialmente en las zonas ya vulnerables antes de la Dana, y también que, muchas de las personas afectadas, ya vivían en condiciones muy precarias y con recursos limitados para afrontar esta situación. Es el caso de casas con problemas estructurales, humedades, filtraciones, falta de ventilación, así como falta de servicios básicos ni suministros.
También se está realizando un acompañamiento social y psicológico a personas que están sufriendo las problemáticas asociadas a vivir en hogares inadecuados y se han puesto en marcha medidas de prevención ante futuras emergencias, realizando diagnósticos de zonas vulnerables, con protocolos de reubicación y formación en autoprotección ante estos incidentes meteorológicos.
Todo ello combinado con campañas e iniciativas de sensibilización y concienciación sobre el derecho de todas las personas a contar con viviendas que cumplan criterios de habitabilidad.
“A raíz de los incidentes producidos por la Dana hemos detectado la necesidad de intervenir de manera urgente para poner freno a situaciones de infravivienda que se habían cronificado. Ante ello, queremos ofrecer una respuesta integral a las personas que las sufren porque cada persona merece un hogar digno, permanente y en paz”, explica Eugenio Sánchez Salas, director de Cáritas Diocesana.