La Consejería de Cultura finaliza la adquisición de los terrenos de Asta Regia

La consejera de Cultura durante la presentación del compromiso de compra. | Junta

Con un presupuesto de 1,3 millones, se han adquirido cuatro parcelas con una superficie de 90 hectáreas que albergan tanto los vestigios del núcleo principal de la ciudad como su área de necrópolis 

Hoy se ha formalizado ante notario la adquisición por parte de la Consejería de Cultura de los terrenos correspondientes a la zona arqueológica de Asta Regia, con una inversión de 1.299.561 euros procedentes de fondos propios. La consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, ha destacado que esta compra representa “un hito decisivo en la puesta en valor de este yacimiento de importancia incalculable para conocer la evolución histórica, cultural, económica y social de la bahía de Cádiz y, por ende, de Andalucía Occidental”.

La Junta de Andalucía ha logrado hacerse con las cuatro parcelas que forman la zona arqueológica, protegidas como Bien de Interés Cultural (BIC) dentro del yacimiento de Mesas de Asta. En total, ocupan una superficie de 90 hectares e incluyen los principales vestigios arqueológicos del lugar que ya estaban localizados y documentados.

Comprenden las parcelas 180 y 181, que contienen los restos centrales de la antigua ciudad de Asta Regia y su zona de necrópolis, además de dos parcelas adyacentes, números 50 y 51, de menor tamaño, que completan el promontorio conocido como la mesa. Hasta ahora, este conjunto de terrenos, declarado BIC, formaba parte de una finca privada de más de 500 hectáreas. Para cerrar la compra fue necesaria una segregación de la finca original.

  1. Respuesta a las demandas civiles
  2. Importancia histórica de Mesas de Asta

Respuesta a las demandas civiles

Patricia del Pozo ha subrayado que esta esperada adquisición es una respuesta clara a las peticiones de la sociedad civil de Jerez de la Frontera, especialmente de la Plataforma Asta Regia y de su alcaldesa, quienes reiteradamente han solicitado la recuperación de este espacio, tan valioso por su legado histórico y patrimonial.

De igual modo, la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, ha expresado su satisfacción con estas palabras: “Hoy damos un paso histórico y definitivo que posibilita que este yacimiento único pase a ser patrimonio público, lo que permitirá reforzar su protección, impulsar líneas de investigación estables y acciones de proyección y promoción acordes con la extraordinaria dimensión social y cultural de este Bien de Interés Cultural, de gran riqueza patrimonial e histórica.”

Además, García-Pelayo ha manifestado que “el día de hoy marca un antes y un después en la forma en que miramos y concebimos este yacimiento, que deja de ser un eterno proyecto, un anhelo compartido, para convertirse en realidad, en presente, y también en futuro, porque sin duda, a partir de ahora Asta Regia afianza su protagonismo como testigo clave de la historia de Jerez, y como apuesta firme por la cultura como motor de desarrollo de la ciudad, siendo además, una pieza fundamental en el impulso definitivo a la Candidatura Jerez Capital Europea de la Cultura.”

Importancia histórica de Mesas de Asta

Mesas de Asta es uno de los yacimientos más importantes del país que aún no ha sido excavado en profundidad. Las investigaciones datan este lugar desde el Bronce Final atlántico y se sabe que estuvo habitado por diversas culturas a lo largo del tiempo, como tartésicos, fenicios, turdetanos, romanos y árabes, hasta su abandono en el siglo X aproximadamente.

Este yacimiento cuenta con el valor añadido de conservar un registro arqueológico prácticamente intacto, sin alteraciones significativas provocadas por el urbanismo moderno. Los vestigios encontrados abarcan desde la prehistoria reciente hasta la Edad Media, correspondiendo esta última época a la etapa en que se dejó de habitar Mesas de Asta.

Fue declarado Bien de Interés Cultural, en la modalidad de zona arqueológica, en abril del año 2000. El enclave se sitúa sobre una meseta pequeña y aislada, formada en el Mioceno y modificada en el Holoceno. Está localizado en un reborde cercano al lago Ligustino, citado en fuentes clásicas, y rodeado antiguamente por esteros marinos que eran navegables. Esta ubicación explica su relevancia como centro habitado durante la prehistoria reciente y la antigüedad andaluza.

Dentro del yacimiento se han identificado estructuras de vivienda de diferentes épocas, restos de murallas iberorromanas, áreas dedicadas a la producción de cerámica y necrópolis. Las principales excavaciones datan de las intervenciones realizadas por Manuel Esteve Guerrero entre 1941 y 1958, que dejaron visibles los pocos restos actuales.

En 2021, investigadores de la Universidad de Cádiz llevaron a cabo prospecciones mediante georradar para seguir explorando el yacimiento.