“Es la tercera inundación que vivimos en 30 años en la Venta de Cartuja”

La Venta de Cartuja reabría este jueves sus puertas tras haber sufrido de nuevo la crecida del río durante las últimas dos semanas
Rodrigo Valle junto a Núñez Feijóo y Pelayo, este jueves en su Venta. | Jiménez
Rodrigo Valle junto a Núñez Feijóo y Pelayo, este jueves en su Venta. | Jiménez
Rodrigo Valle es el propietario de la Venta de Cartuja, en Lomopardo. Ayer pudo reabrir su establecimiento, afectado durante las últimas dos semanas por la crecida del Guadalete. Aguardaba la llegada del perito del consorcio para evaluar todos los daños sufridos en los salones inferiores y el obrador de su establecimiento, pero quien primero llegó a desayunar fue Alberto Núñez Feijóo, el líder nacional del PP, que lo hizo acompañado de la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, y un poco antes por el presidente de la Junta, Juanma Moreno. “Ha sido bastante cercano, al igual que la alcaldesa, que ha estado muy pendiente. Juanma Moreno me ha prometido que ya cuando esté arreglado vendrán a visitarnos”, relataba yer tras la visita.

Su familia lleva vinculada al establecimiento desde 1956, fecha en la que su padré comenzó a trabajar en la Venta. En el 69 se hizo cargo de ella; sin embargo, en 1993, sufrió un derrame cerebral y sus hijos asumieron el negocio. “Su sueño era convertir la venta en restaurante, y ésa fue mi meta desde entonces, hasta que lo conseguí en 2003”.

El único inconveniente en este tiempo ha sido la cercanía del río. “Las personas mayores me decían que desde primeros del siglo pasado se había vivido una inundación cada 30 años. Yo llevo más de 30 al frente del negocio y ya he vivido tres”, comenta.

Se refiere a las de 1996, 2010 y la de este 2026. En la primera aún no tenía el restaurante en la planta inferior, con lo que no fue muy grave, pero en 2010 ya sí lo sufrió, “pero ésta ha sido la más grande”.

En previsión de lo que podía ocurrir, en los días previos a la crecida fueron desmantelando lo que pudieron del salón, que permanece aún lleno de agua y barro, y subiendo material al salón de celebraciones, pero hay maquinaria muy pesada que no pudieron mover “y hemos podido prácticamente salvar muy poco”.

 Ahora mismo confía en que en un par de semanas o tres pueda estar ya a pleno rendimiento, aunque ha recuperado ya la panadería, los desayunos y la terraza.