Manuel Alejandro sale en defensa de Julio Iglesias: "Mucho tendría que haber cambiado"

El compositor jerezano recuerda su larga temporada en casa del artista y el plácido ambiente que vivió durante su estancia
Manuel Alejandro durante una reciente visita a Jerez. | Miguel Ángel Junquera
Manuel Alejandro durante una reciente visita a Jerez. | Miguel Ángel Junquera

El compositor jerezano Manuel Alejandro, autor de algunos de los mayores éxitos de la carrera de Julio Iglesias, ha salido en defensa del artista a través de un artículo de opinión publicado este jueves en la edición impresa de ABC que presenta bajo el título "Mucho tendría que haber cambiado Julio Iglesias".

"Muchísimo me extraña, o se volvió loco, o mucho tendría que haber cambiado Julio Iglesias, en estos últimos años, para que pudiera creerme que anduvo últimamente metiéndle los dedos en el culo a sus empleadas, mientras que, con la otra mano, las abofeteaba gritándoles que, como no se la mamaran espléndidamente las hundiría en los infiernos…", expone en su artículo el autor de Lo mejor de tu vida.

Manuel Alejandro evoca la temporada en la que convivió con él a diario, "en los años cumbres de su virilidad, donde no demostraba exceso alguno, en aquella casa no se oía una palabra más alta que otra; sus manos solían acariciar los 'bestseller' de los empresarios triunfadores, la política, que siempre le ha preocupado y, a diario, los rostros de sus hijos que volvían de las escuelas…"

Es más, subraya "el respeto, la distancia y el cariñoso y exquisito trato mutuo del «Señor» con sus muchos empleados se masticaba por jardines, pasillos y salones…", poniendo de ejemplo a Miriam, una empleada dominicana que trabajaba en aquella época en casa del artista y a la que recuerda con cariño.

Manuel Alejandro aprovecha igualmente para lanzar una puya al escritor Ignacio Peyró, que ha anunciado que modificará la edición del libro dedicado a Julio Iglesias: "Anuncia, a bombo y platillo, que va a reeditarlas, para narrar con toda clase de detalles las nuevas y escabrosas escenas… ¡Endiablado precio, amigo!"