Sevilla alcanza su cénit con el Jueves Santo

Una jornada excelsa en todos los sentidos antecede a la noche más importante del calendario sevillano
El Señor de la Oración en el Huerto por las Setas | HDAD
El Señor de la Oración en el Huerto por las Setas | HDAD

¿La elegancia de la hermandad de Montesión o la sobriedad de los tres pasos del Valle? ¿La dualidad de la cofradía de los Negros o el crujir de la madera en la Quinta Angustia? El Jueves Santo en Sevilla es sin lugar a dudas una de las luces más bonitas del año en la ciudad y también una tarde en la que la ciudad saca sus mejores galas en cuanto a cofradías. Las siete cofradías de hoy realizaron una fructífera estación de penitencia a la Catedral de Sevilla en una tarde en la que el calor apretaba incluso cuando el sol bajó. 

El gran estreno del día venía desde la calle Feria, a la que volvían las boinas de Arahal tras el misterio de Montesión y vaya si acertó la cofradía. Ambos pasos se presentaron en la calle de una manera excelsa en todos los sentidos e hizo de la cofradía blanquinegra uno de los puntos álgidos del Jueves Santo.

Desde los Terceros volvía a salir un año más la cofradía de las Cigarreras, que por las obras de remodelación en el entorno de su Capilla, tuvo que salir por segundo año de la iglesia de la calle Sol. Esta cofradía nos volvió a dejar un memorable recorrido de vuelta por la zona de los Jardines de Murillo y la calle San José, un itinerario que por desgracia perderemos el próximo año aunque será por el bien de la cofradía, señal de que por fin están en su sede. Igualmente, al Señor Atado a la Columna se le desprendió una potencia en la calle Miguel Mañara que le tuvieron que colocar rápidamente los priostes.

El código de vestimenta, que se suele seguir a rajatabla en el Jueves Santo comienza a perderse. Cada vez son más las personas, que por venir cómodos para ver la Madrugá, desisten de ir correctamente vestidos y no usar el traje de chaqueta con la corbata. Algo que es una lástima teniendo en cuenta lo bonitas que se veían las calles con todos los cofrades trajeados correctamente. Lo mismo ocurre con las mujeres de mantilla, que a pesar de que cada vez son más las que se ven por las calles, algunas no llegan a comprender el sentido de la vestimenta e incluso llegan a estar tiradas en el suelo para esperar la cofradía, algo que no es en absoluto decoroso con el protocolo de vestimenta.

Un año más, las horas finales del Jueves Santo fueron sin dudas las más interesantes. El público toma partida de cara a la Madrugá y comienza a apostarse en los diferentes puntos de las cofradías nocturnas como es el caso de Triana, la Macarena y San Lorenzo. Esto hace que podamos disfrutar de poco público viendo los tramos finales de las cofradías del Jueves Santo y éstas sean mucho más disfrutables.

Poco o nada podemos decir del retraso, que durante los primeros días de la Semana Santa fue tan noticiable y que del martes al jueves se ha convertido en algo testimonial, tan solo 13 minutos de retraso fueron los registrados en la Campana al término del día. 

A pesar de todo esto, el Jueves Santo sigue siendo el día que más sabor tiene de la Semana Santa sevillana, en el que las cofradías derrochan mayor sevillanía.