La Virgen de las Angustias recupera la estética de la primera imagen de sus Reglas
La hermandad de los Gitanos presenta a la dolorosa para los cultos inspirada en la representación más antigua conservada en su primitivo libro de Reglas.
La hermandad de los Gitanos ha dispuesto en el presbiterio de su santuario un altar efímero con motivo de los cultos a Nuestro Padre Jesús de la Salud, una composición que este año destaca especialmente por la singular presentación de la Virgen de las Angustias. La dolorosa ha sido ataviada inspirándose directamente en la representación más antigua que se conserva de la imagen, recogida en el primitivo libro de Reglas de la corporación.
En esa pintura histórica, la Virgen aparece vestida con saya y manto morados, ceñida por una lazada azul y sosteniendo una corona de espinas en la mano izquierda. Partiendo de esa referencia, la hermandad ha querido recrear aquella estampa con una adaptación actual, permitiendo que los hermanos contemplen a la dolorosa con una estética muy cercana a la que aparece en las propias Reglas que besan durante la Protestación de Fe.
Para ello se ha utilizado una peculiar saya morada elaborada a partir de una antigua túnica del Señor de la Salud que había dejado de utilizarse debido al deterioro de su seda. Se trata de la conocida como túnica de Charlo, una pieza donada por el poeta Ramón Charlo, recordado devoto y benefactor de la corporación, fallecido hace treinta años. La seda con la que fue confeccionada procedía a su vez de un hábito sacerdotal perteneciente a su tío, Servando Charlo, canónigo de la Catedral y fundador de la hermandad de la Candelaria.
El conjunto se completa con un manto de terciopelo morado y un nuevo tocado de tul de seda antiguo donado por Francisco Conde y Francisco Betanzos. Este último ha realizado además la corona de espinas natural que la Virgen porta en su mano, siguiendo la iconografía de aquella representación primitiva. La dolorosa luce también un delicado pañuelo nipis filipino antiguo, donado por el grupo Mujeres de la Virgen, y su antigua diadema, que evoca estampas históricas de la corporación en su etapa en la parroquia de San Román.
El altar lo preside Nuestro Padre Jesús de la Salud bajo su dosel bordado y con su túnica bordada en oro sobre terciopelo morado, mientras que San Juan Evangelista completa la escena estrenando túnica verde y mantolín granate realizados por el grupo de costura de la hermandad.