La brecha salarial no cede: las trabajadoras malagueñas emplean 84 días más para cobrar como ellos
Las mujeres trabajadoras de Málaga deberían percibir de media un 24% más de salario —unos 4.400 euros anuales— para igualarse a los hombres. Así lo recoge el último informe presentado por CCOO con motivo del Día Europeo de la Igualdad Salarial, que advierte de que la desigualdad persiste pese al crecimiento económico y a la subida de salarios registrada en 2024.
El sindicato destaca que el PIB provincial creció un 6,3% en 2024 hasta alcanzar los 48.405 millones de euros, pero ese avance no se ha traducido en una reducción significativa de la brecha retributiva. Según el secretario general de CCOO en Málaga, Fernando Cubillo, el crecimiento ha sido fruto del esfuerzo de miles de trabajadoras, pero no ha repercutido en sus ingresos.
Los salarios subieron de media un 4% —por debajo del aumento económico— mientras que el salario mínimo interprofesional lo hizo un 5%. Este efecto arrastre permitió una leve reducción de la desigualdad, que apenas descendió 0,4 puntos porcentuales. A ese ritmo, advierte el informe, serían necesarios más de 30 años para alcanzar la equiparación.
En términos nominales, el salario masculino creció un 3,7% en 2024, frente al 4,1% del femenino, pero la diferencia global se mantiene en torno al 24%. El salario medio de las mujeres malagueñas se sitúa en 19.090 euros, por encima de la media andaluza, aunque la comunidad presenta algunos de los niveles retributivos más bajos del país. Casi la mitad de las trabajadoras asalariadas de la provincia se encuentran en los tramos salariales inferiores vinculados al salario mínimo, con ingresos por debajo de los 15.876 euros anuales.
Sectores y condiciones
La desigualdad salarial afecta prácticamente a todos los sectores productivos y supera el 25% en la mayoría, salvo en ámbitos con menor presencia femenina como la construcción o determinadas actividades industriales. La brecha es especialmente acusada en el sector primario y en los servicios a empresas.
El sindicato subraya dos factores principales: el tiempo de trabajo, que explica el 42,3% de la brecha, y la posición ocupada dentro de las empresas, responsable del 52,9%. La parcialidad y la temporalidad continúan condicionando la trayectoria laboral femenina, aunque su reducción en 2024 ha contribuido a rebajar ligeramente la desigualdad. Aun así, persiste una diferencia cercana a los 15 puntos porcentuales en empleo a tiempo parcial entre hombres y mujeres.
El informe también apunta a factores estructurales relacionados con la conciliación. La mayor dedicación femenina a los cuidados impacta en su carrera desde los primeros años laborales, con una diferencia salarial cercana al 24% en el inicio de la trayectoria profesión
La desigualdad aumenta con la maternidad: la brecha pasa del 16,1% en mujeres sin hijos al 28,6% entre quienes tienen descendencia mayor de tres años, evidenciando el impacto de las responsabilidades familiares en el desarrollo laboral.
Medidas necesarias
Desde la Secretaría de la Mujer del sindicato se insiste en que los avances legislativos han sido positivos, pero insuficientes. Reclaman reforzar las políticas activas de empleo, los planes de igualdad, los registros retributivos y horarios y la actuación de la inspección laboral para acelerar la corrección de desequilibrios.
Además, el informe advierte del impacto a largo plazo que esta desigualdad tiene en las pensiones y en la seguridad económica futura de las trabajadoras. Las carreras laborales más fragmentadas, con mayor presencia de contratos parciales o interrupciones vinculadas a cuidados, se traducen en cotizaciones más bajas y, por tanto, en prestaciones inferiores tras la jubilación, perpetuando la brecha más allá de la etapa activa.
El informe concluye que reducir la brecha salarial no es solo una cuestión de justicia social, sino también una necesidad económica, ya que la igualdad retributiva contribuiría a disminuir la pobreza, mejorar la autonomía económica femenina y aprovechar el talento disponible sin discriminación.