Málaga y la Costa del Sol refuerzan su atractivo para las inversiones hoteleras en un contexto de récord

Turistas en la playa de La Malagueta./Europa Press.

La inversión hotelera en 2025 alcanzó los 309 millones de euros en Málaga y cerca de dos tercios fueron destinados a activos vacacionales en la Costa del Sol.

Málaga y la Costa del Sol vuelven a situarse como uno de los grandes polos de atracción de la inversión hotelera en España, en un contexto de fuerte dinamismo del sector que ha llevado al mercado a registrar en 2025 el segundo mejor dato de su historia. La provincia captó 309 millones de euros en inversión hotelera, de los que cerca de dos terceras partes se destinaron a activos vacacionales del litoral malagueño, confirmando el peso estratégico de la Costa del Sol dentro del mapa nacional. Así se recoge en el balacne realziado por la consultora inmobiliaria Colliers.

Uno de los movimientos más destacados ha sido la venta del hotel AluaSoul Costa Málaga, en Torremolinos, un establecimiento de cuatro estrellas y 243 habitaciones, cuya operación ejemplifica el interés creciente del capital extranjero, especialmente francés, por los activos turísticos de la provincia. El hotel, hasta ahora operado por Hyatt, ha sido adquirido por la SCPI francesa Sofidy y pasará a ser explotado en régimen de arrendamiento por Pierre & Vacances, reforzando el posicionamiento internacional del destino.

Este protagonismo de Málaga se produce en un ejercicio excepcional para la inversión hotelera en España. Según el Informe de Inversión Hotelera en España 2025 elaborado por la consultora inmobiliaria Colliers, el volumen total alcanzó los 4.275 millones de euros y 194 transacciones, incluyendo hoteles en funcionamiento, inmuebles para reconversión y suelos destinados a nuevos desarrollos. Se trata del segundo mejor registro histórico, solo por detrás de los grandes años de 2018 y 2023, y consolida al sector como uno de los motores del mercado inmobiliario nacional.

La mayor parte del capital se concentró en hoteles ya existentes, con 159 operaciones y un volumen de casi 4.000 millones de euros, lo que supone un incremento del 30% respecto a 2024. A ello se suman cerca de 160 millones destinados a reconversiones de edificios a uso hotelero y otros 130 millones invertidos en suelos para nuevos proyectos.

El segmento vacacional, clave para la Costa del Sol, recuperó el liderazgo y concentró el 55% de la inversión total, impulsado por operaciones de gran volumen, entre ellas la histórica venta del resort Mare Nostrum en Canarias por 430 millones de euros, la mayor transacción hotelera individual jamás registrada en España. Frente a ello, el segmento urbano mantuvo un alto número de operaciones, aunque con un ticket medio inferior.

Canarias volvió a liderar el ranking nacional con más de 1.000 millones de euros invertidos, mientras que Barcelona se situó como el principal mercado urbano. Málaga, con sus 309 millones, se consolida en el grupo de provincias con mayor capacidad de atracción, junto a Cádiz, Valencia y Sevilla, que están ganando peso como destinos alternativos para el capital inversor.

Otro de los rasgos más destacados de 2025 fue el liderazgo del inversor nacional. Las empresas y grupos españoles protagonizaron el 72% de las operaciones y concentraron el 63% del volumen total invertido, con 2.673 millones de euros. Las cadenas hoteleras firmaron su mejor registro histórico, con 42 operaciones por valor de 1.384 millones, mientras que family offices, Socimis e inversores privados completaron el grueso de la actividad. En el ámbito internacional, los fondos franceses se consolidaron como los más activos, con 345 millones destinados a hoteles en España, una tendencia que también se deja sentir en la Costa del Sol.

El informe subraya además que la inversión se dirige mayoritariamente a establecimientos de cuatro y cinco estrellas, que concentran casi tres cuartas partes del volumen total. Esta apuesta por la calidad encaja con la estrategia de destinos como Málaga y su litoral, donde la renovación de la planta hotelera y la captación de un turista de mayor poder adquisitivo son objetivos prioritarios.

De cara a 2026, las perspectivas siguen siendo optimistas. La fortaleza de la demanda turística, la limitada disponibilidad de producto de gran volumen y el interés por reposicionar activos mediante reformas y cambios de marca apuntan a que la inversión continuará en niveles elevados.

En este contexto, Málaga y la Costa del Sol parten con ventaja como destinos consolidados, con capacidad para atraer tanto capital nacional como capital internacional y para seguir siendo una de las piezas clave del mapa hotelero español.