La primera piedra del nuevo Hospital de Málaga es ya una realidad
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, presidió este lunes el acto de colocación de la primera piedra del futuro tercer hospital de Málaga capital, que llevará el nombre de Virgen de la Esperanza. Un proyecto que el Gobierno andaluz presenta como “irreversible” y llamado a convertirse en “el hospital más moderno de España”, pero que llega rodeado de críticas de la oposición, que cuestiona los plazos reales y el contexto sanitario actual.
Durante su intervención, Moreno defendió que el nuevo complejo hospitalario “no es un capricho”, sino la respuesta a “una injusticia de décadas” y a un sistema sanitario malagueño que, según recordó, en 2019 se situaba a la cola del país en camas públicas por habitante.
“El panorama era terrorífico”, afirmó, aludiendo al cierre de hospitales, ampliaciones paralizadas y la quiebra del servicio de ambulancias cuando su Ejecutivo llegó a la Junta.
El presidente andaluz subrayó que el hospital será el octavo promovido por su Gobierno y que aspira a convertirse en el “buque insignia” de la sanidad andaluza y española, con capacidad para marcar “un antes y un después” incluso a nivel europeo. “No se hace porque yo sea malagueño, sino por pura necesidad”, insistió.
Equipamiento
El Hospital Virgen de la Esperanza contará, según los datos ofrecidos, con 815 habitaciones individuales, 48 quirófanos de última generación y 158 salas para especialidades médicas, además de espacios para docencia e investigación. La inversión prevista en obra civil ronda los 600 millones de euros, que se elevan hasta cerca de 1.000 millones si se suma la prolongación de la línea 2 del metro y la reordenación urbanística de la zona.
Moreno destacó también el carácter innovador, eficiente y humanizado del complejo, así como el compromiso de plantar unos 15.000 árboles en el entorno. Reconoció, no obstante, la complejidad técnica y administrativa del proyecto y admitió que ha sido un proceso “plagado de problemas” y no exento de frustraciones.
El acto contó con la participación del presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, administración que cedió los terrenos, y del alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre.
Salado, puso el acento en el valor institucional y simbólico del proyecto. Recordó que la institución provincial cedió los terrenos y calificó el inicio de las obras como “una piedra angular del futuro de Málaga y del sistema sanitario andaluz”.
También subrayó que el hospital representa “un símbolo cívico” y un ejemplo de que “la colaboración y la lealtad institucional no solo son deseables, sino también posibles”. En este sentido, defendió que cuando las administraciones trabajan juntas “ganan los ciudadanos y gana el interés general”.
El presidente de la Diputación destacó además que el complejo “no solo atenderá enfermedades”, sino que será “un faro de esperanza, un espacio de innovación, investigación, formación y atracción de talento sanitario”, con capacidad para situar a Málaga y Andalucía “en la vanguardia de la sanidad europea”.El Ayuntamiento y el déficit de camas
El alcalde recordó además que el suelo siempre tuvo vocación de equipamiento y valoró la garantía de que se incrementará la masa arbórea en el entorno del complejo.
Críticas
Frente al tono institucional del acto, el PSOE lanzó duras críticas. La responsable de sanidad del grupo municipal socialista, Carmen Martín, calificó la colocación de la primera piedra como “un ejercicio de cinismo político” y denunció que se trate, en realidad, del inicio de un aparcamiento mientras el hospital “sigue siendo un dibujo en un papel” que, en el mejor de los escenarios, no estaría operativo hasta 2032.
Para la edil socialista, el acto supone “empezar la casa por el tejado” y una maniobra para desviar la atención del “caos en los cribados de cáncer de mama”, con más de 2.300 mujeres afectadas y 101 reclamaciones patrimoniales ya presentadas ante el SAS.
Estratégico
Mientras tanto, la Junta de Andalucía defiende el tercer hospital como una infraestructura estratégica largamente esperada y símbolo de una nueva etapa para la sanidad malagueña, la oposición pone el foco en los retrasos, la situación actual del sistema y el uso político del proyecto. Entre promesas de modernidad y acusaciones de propaganda, la primera piedra del Virgen de la Esperanza marca el inicio de una obra clave para Málaga, pero también de un debate que seguirá muy presente durante los próximos años.