Los problemas de personas con disparidad para coger un taxi

Una de las furgonetas destinada a atender a las personas con movilidad reducida en Málaga. - @PablosAlfredo
El mayor problema que afecta a los ciudadanos con movilidad reducida es este medio de transporte, critican que “el servicio es pésimo”

¿Málaga es accesible? Una cuestión a la que no solemos prestarle atención si no pertenecemos al colectivo de personas con diversidad funcional, pero que supone poder ir al cine o no para alguien en silla de ruedas, por ejemplo. Actualmente, el mayor problema, a juicio de Alfredo de Pablos, presidente de Málaga Accesible, son los taxis.

Del mismo modo, ha matizado que “no le echo la culpa a los taxistas, ellos buscan el máximo negocio, lo que no llego a entender es al Ayuntamiento. Lo nuestro es un derecho y lo del taxi es un negocio”.

“No solo es un servicio que necesitan las personas que tienen movilidad reducida, también son las personas mayores, las personas que tienen un accidente y tienen que ir en silla de ruedas un tiempo, cualquiera necesita un taxi adaptado en un momento dado”, ha reivindicado.

Un modelo que no funciona

En referencia al modelo, De Pablos ha sentenciado que “hay otros mejores, no nos conviene”. Asimismo, ha detallado que “las sillas de ruedas no suben más de un 16 por ciento de pendiente y a las furgonetas les permiten hasta un 30 por ciento”. También, ha añadido que “un día de estos va a haber una desgracia para el que sube y para el que empuja”, haciendo referencia a que el taxista debe empujar la silla para que esta pueda entrar al vehículo a través de la rampa.

“El modelo podrá ser todo lo legal que quieras, pero no nos conviene”, ha dicho, incidiendo en que le encantaría “tener un coche deportivo, pero tengo una furgoneta pequeña, porque es lo que me conviene”, ha dicho.

Así, ha denunciado que se trata de una situación “indignante”, porque “esto es una balanza en la que pones en un platillo un derecho y en el otro un beneficio empresarial, los derechos tienen que pesar más”.

Al hilo, ha señalado que el interior de la furgoneta es “tan bajito que una persona con tetraplejia, de las que solo pueden mover la cabeza un poquito, se le obliga a torcer la cabeza para entrar”, ha reivindicado.

Por último, ha hecho hincapié en que hay un grupo de asalariados, algunos con treinta años de experiencias conduciendo un taxi, que “están locos por nuevas licencias y nos han dicho que están dispuestos a atendernos y con el modelo de taxi que necesitamos”, ha asegurado.

“Lo que más nos duele es la falta de voluntad de las administraciones”

Además del problema con los taxis existen otros obstáculos. En cuanto a las aceras la pendiente lateral, es decir, la inclinación desde la pared al bordillo, es “muy grande”, ha dicho De Pablos, poniendo como ejemplo que “si vas con un andador te encuentras con un pie más lato que otro, con bastones un brazo hace más esfuerzo que otro y te duele más, en silla de ruedas solo la manejas con un brazo”, preguntando que “¿cómo irías a la pata coja todo el camino?. Echo polvo”, justificando el malestar para las personas con algún tipo de discapacidad física.

Otro punto negro son las terrazas, “Málaga está plagada”. En este caso los ciegos lo tienen “un poco más grave, porque se guían por la línea del edificio”, ha señalado, pero “qué calle no tiene clavados siete u ocho bares con las mesas pegadas a la pared”, se reflexionado. En referencia es esto, ha recordado que “la ley dice que las meses tienen que estar a 1,8 metros de la pared, pero cuando no hay mesas hay tablas de menús”.

Los patinetes, otro quebradero de cabeza. “Nos dicen que hay una normativa que está llegando y llegando y sigue llegando, pero nunca llega”, ha criticado.

Málaga no es accesible, es opcionable, porque es lo suficiente grande como para tener diferentes cosas de cada tipo, si no entras un bar entro al de al lado”, ha dicho, porque ha recordado que hace dos años llevaron a cabo un estudio de 1.500 locales del centro de la ciudad. “Presentamos de golpe 960 denuncias, seis de cada diez locales no eran accesibles”, ha dicho, criticando que de esas “900 y pico denuncias no sabemos nada”.

Además, ha hecho hincapié en que solo pudieron comprobar si se podía acceder al local, asegurando que, por ejemplo, los escalones a la entrada de los bares impedían el acceso a personas con discapacidad física. Por ello, ha criticado que el “Ayuntamiento no inspecciona y ese es el problema”.

“El problema es que ven que el que lo hace mal no tienen problemas, entonces por qué me voy a gastar dinero yo para hacer accesible un local, si sé que el de al lado no lo ha hecho y no le ha pasado nada”, ha desvelado.

Asimismo, ha resumido que en Málaga “se puede vivir, pero se podría vivir mucho mejor”, lamentando que “lo que nos duele es que la negativa es por falta de voluntad de las administraciones”.

Málaga aprueba en movilidad accesible, pero con una nota muy mejorable.