Irán niega contactos directos con EEUU y expresa dudas sobre la intención de Trump de negociar
Denuncia los ataques contra sus instalaciones nucleares y lamenta la falta de acción del OIEA
Irán mantiene su postura firme ante la ausencia de contactos directos con Estados Unidos en medio de la creciente tensión bélica entre ambos países. Teherán también cuestiona la verdadera voluntad negociadora del presidente estadounidense, Donald Trump, después de que Pakistán y varios países árabes intentaran impulsar un diálogo para poner fin al conflicto en la región.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, ha declarado que "hasta el momento no hemos tenido negociaciones directas con Estados Unidos", aunque ha reconocido que Irán ha recibido mensajes indirectos mediante intermediarios en los que se expresa el interés de Washington por buscar un acuerdo para detener la guerra.
En respuesta a estas comunicaciones, Baqaei ha calificado las primeras ofertas estadounidenses como un material "excesivo e irrazonable", en clara referencia a las exigencias de Estados Unidos para iniciar un cese de hostilidades.
La reciente reunión de ministros de Exteriores de Pakistán, Turquía, Arabia Saudí y Egipto en Islamabad con la intención de facilitar contactos entre Irán y Estados Unidos no contó con la participación de Teherán. Baqaei ha señalado que Irán "no ha participado en esta iniciativa" y permanece a la espera de los próximos movimientos, subrayando que el foco debe ponerse en Estados Unidos e Israel, a quienes acusa de ser los responsables del conflicto originado hace más de un mes.
El portavoz iraní defendió la ausencia de Irán en esta mesa de diálogo indicando que "las reuniones que mantiene Pakistán constituyen un marco que ellos mismos establecieron y en el que no participamos" y añadió que si bien es positivo que las naciones de la región intenten poner fin a la guerra, deben tener presente quién inició las hostilidades.
Cuestionamiento de la voluntad negociadora y denuncia de ataques nucleares
En un tono crítico, Baqaei ha puesto en duda la sinceridad de Estados Unidos en la negociación, afirmando que ni siquiera "el pueblo norteamericano se toma en serio la iniciativa de Trump". Según el portavoz, la posición iraní ha sido clara desde el principio, a diferencia del cambio constante de postura de la administración estadounidense.
Asimismo, Baqaei ha denunciado los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares iraníes, calificándolos de "crímenes" en el marco del conflicto. Criticó la reacción del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y su director general, Rafael Grossi, por lo que considera una falta de imparcialidad y de condena efectiva hacia los agresores.
El portavoz de Irán afirmó: "Según el estatuto del OIEA, estas acciones son delictivas, y lo más lamentable es la indiferencia del OIEA y de (Rafael) Grossi". Además, reprochó que Grossi haya hecho declaraciones que, en lugar de ayudar a resolver la crisis, "complican aún más el problema" y tachó como "inaceptable" cualquier posible justificación de los agresores por parte de un organismo responsable de la no proliferación nuclear.
Baqaei insistió en la necesidad de que el OIEA mantenga una postura clara y condene las violaciones a la seguridad nuclear en Irán, subrayando la falta actual de imparcialidad en el organismo internacional.
Estados Unidos y la estrategia de negociación bajo amenaza
La administración Trump ha modificado su estrategia hacia Irán, proponiendo ahora relanzar un proceso de negociación que ponga fin a la guerra, siempre que la República Islámica acepte desmantelar sus instalaciones nucleares y limite su armamento balístico.
Trump amplió su ultimátum hasta el 6 de abril, concediendo un plazo para llevar a cabo ataques sobre infraestructuras eléctricas en Irán, con el objetivo de permitir que la diplomacia pueda desarrollarse. Esta actitud refleja una combinación de presión diplomática y amenaza militar, en la que Estados Unidos busca un acuerdo bajo sus términos pero sin descartar acciones militares.
Por su parte, Israel ha continuado con su ofensiva al margen de la política estadounidense, lanzando dos ataques el pasado viernes contra una planta de agua pesada en Arak y una fábrica de óxido de uranio concentrado en la provincia de Yazd, situadas en el centro de Irán.