El jefe del Ejército israelí niega el alto el fuego en el sur de Líbano y amplía la libertad operativa
"Es posible que tengamos que permanecer", alega sobre la 'línea amarilla' con la que Israel delimita su despliegue en Líbano
El jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, Eyal Zamir, ha reiterado la ausencia de un alto el fuego en el sur de Líbano, donde las tropas israelíes permanecen desplegadas y ejecutan operaciones contra el partido-milicia chií libanés Hezbolá. Zamir ha enfatizado que sus fuerzas no abandonarán el territorio libanés hasta que se garantice la seguridad a largo plazo de las comunidades del norte de Israel.
En una visita a las tropas ubicadas en la ciudad de Taibé, situada en territorio libanés, Zamir ha declarado que “en el frente de batalla, no hay alto el fuego; seguís luchando para eliminar las amenazas directas e indirectas de las comunidades del norte, desmantelar la infraestructura terrorista y localizar y abatir terroristas”. Este posicionamiento reafirma la constante actividad militar israelí en la zona y su determinación de neutralizar cualquier fuente de amenaza.
El comandante ha subrayado que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) mantendrán su presencia en la línea denominada “línea amarilla”, un perímetro diseñado para impedir los disparos directos hacia las comunidades israelíes del norte. Zamir ha recordado que el mandato político es permanecer en dicha línea "para garantizar la seguridad a largo plazo” y ha reconocido la posibilidad de que las tropas deban continuar operando en esta zona por un tiempo indeterminado.
Además, ha indicado que cualquier amenaza, ya sea dentro o al norte del río Litani, será neutralizada sin restricciones: “Cualquier amenaza, en cualquier lugar, será eliminada”, ha asegurado a los soldados desplegados, transmitiendo la instrucción de actuar con plena libertad de acción para proteger las zonas y las fuerzas israelíes presentes.
Operaciones militares y alcance geográfico
Según Zamir, aunque en esta etapa las operaciones no avanzan más allá de la línea amarilla, las FDI continúan “actuando y eliminando amenazas sin restricciones”. El jefe del Estado Mayor ha puntualizado que no existen límites para destruir infraestructuras terroristas ni para abatir individuos considerados peligrosos para la seguridad regional.
La campaña militar, iniciada el 2 de marzo tras los ataques de Hezbolá en respuesta a la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei, no presenta una fecha clara de finalización. El conflicto ha provocado un elevado número de víctimas en el territorio libanés, con 2.576 fallecidos y 7.962 heridos, según el último informe del Ministerio de Sanidad libanés.
Contexto político y militar
El conflicto entre Israel y Hezbolá se enmarca en una compleja crisis regional, especialmente tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Teherán que resultó en el fallecimiento del ayatolá Alí Jamenei. La ofensiva libanesa con misiles hacia suelo israelí motivó una respuesta contundente, manteniendo elevada la tensión en la frontera norte de Israel.
Zamir ha destacado que la misión de las tropas israelíes en el sur de Líbano es proteger las comunidades al norte del país y prevenir ataques terroristas que puedan poner en riesgo la estabilidad. Por ello, se mantendrán estrictamente dentro del perímetro establecido para contener cualquier agresión directa o indirecta.
En resumen, las FDI permanecen firmes en su compromiso de mantener la seguridad de la región, sin contemplar actualmente un alto el fuego ni un repliegue de sus tropas hasta que los objetivos estratégicos sean cumplidos y las amenazas neutralizadas.