Al menos 40 mineros permanecen atrapados tras un ataque ucraniano en territorio controlado por Rusia en Lugansk
Al menos 41 mineros permanecen atrapados bajo tierra en la mina Belorechenskaya, ubicada en la región oriental de Ucrania, como consecuencia de un ataque reciente atribuido a las fuerzas armadas ucranianas. El incidente se produjo tras un bombardeo que afectó la central eléctrica cercana, lo que provocó un corte de suministro y la interrupción del acceso a la mina.
Según el líder separatista prorruso, Leonid Pasechnik, "anoche, las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron el recinto de la mina Belorechenskaya, causando daños a una central eléctrica. Debido al apagón se han visto atrapados bajo tierra 41 mineros". Estas personas se encuentran atrapadas en una galería subterránea, aunque se ha podido establecer comunicación con el grupo afectado y actualmente disponen de agua potable mientras se espera ofrecerles asistencia.
Los equipos de rescate ya están desplegados y se están adoptando las medidas necesarias para liberar a los mineros y restaurar el suministro eléctrico en la zona. Los esfuerzos se centran en garantizar la seguridad de los trabajadores atrapados y en solventar la situación lo antes posible, ya que el acceso subterráneo está condicionado por el estado de la infraestructura dañada.
Contexto político y militar en la región de Lugansk
Este ataque se produce pocos días después de que las autoridades rusas anunciaran el "control total" sobre la autoproclamada República Popular de Lugansk, situada en el este del país, dentro de la región del Donbás. Las fuerzas prorrusas han declarado esta área como "completamente liberada", lo que supone un avance significativo en su estrategia militar en la zona.
La región de Lugansk, junto con Donetsk, fue reconocida como independiente por el presidente ruso Vladimir Putin al inicio de la invasión en 2022. Posteriormente, en septiembre del mismo año, ambas regiones fueron anexadas oficialmente por Rusia, acompañadas de las anexiones de Jersón y Zaporiyia, consolidando así la presencia rusa en el este ucraniano.
Este contexto geopolítico y militar es fundamental para entender la dinámica de los recientes ataques y los riesgos para la población civil, especialmente en zonas estratégicas como las minas, que representan infraestructuras vitales para la economía y la vida local.