Teherán confirma la muerte del jefe de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria en un ataque estadounidense e israelí
Las autoridades de Irán han confirmado la muerte de Majid Jademi, jefe de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria, como resultado de un ataque atribuido a Estados Unidos e Israel. Este suceso se enmarca dentro de una ofensiva bélica que ha causado más de 2.000 víctimas mortales en el país desde finales de febrero. La Guardia Revolucionaria ha destacado el legado del general en un comunicado oficial difundido por la cadena iraní IRIB.
En la declaración, la Guardia Revolucionaria señaló que “Jademi ha alcanzado la gracia del martirio en un ataque criminal terrorista del enemigo estaodunidense-sionista durante la madrugada de hoy”. Se enfatiza su carrera exemplar, acumulando casi cinco décadas de servicio nacional, y se resalta que sus aportaciones permanecen como un referente para el sector de Inteligencia en Irán.
Durante este extenso período, Majid Jademi defendió de manera “honesta y valiente” la Revolución Islámica, implementando mejoras relevantes en los ámbitos de inteligencia y seguridad. Según el comunicado, estas contribuciones serán clave para afrontar amenazas extranjeras y contrarrestar estrategias que intentan desestabilizar la paz y seguridad del país.
Fue nombrado en junio de 2025 como líder de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria, sucediendo a Mohamad Kazemi, un alto oficial que falleció en el contexto de un conflicto bélico de doce días provocado también por Estados Unidos e Israel durante el verano. Este cambio rápido en la cúpula refleja la intensidad y gravedad del enfrentamiento regional actual.
Impacto Humanitario y Daños Materiales
La ofensiva continúa causando graves daños. Hasta la fecha, las autoridades de Irán reportan un total de 2.076 muertos, incluyendo 216 menores. La Media Luna Roja iraní ha informado sobre la destrucción de más de 100.000 edificios civiles, con una concentración aproximada de 40.000 en Teherán, la capital.
Los bombardeos han afectado también infraestructuras clave para la sociedad iraní. Cerca de 600 escuelas y casi 300 centros de salud han sufrido daños significativos durante las cuatro semanas de ataques ininterrumpidos, lo que agrava aún más la crisis humanitaria.
Estas cifras evidencian el elevado coste humano y la destrucción de la infraestructura civil fundamental para el funcionamiento cotidiano de la población, aumentando la vulnerabilidad social en un contexto de crisis prolongada.