El legado de Rafael Zornoza en el Obpispado de Cádiz y Ceuta: de la inestabilidad económica a multiplicar recursos

Rafael Zornoza, con miembros del Hogar de Nazaret. - VIVA
Con el prelado, no solo han mejorado las cuentas, sino que los fondos han permitido mejorar patrimonio y acción asistencial; además se ha apostado por la evangelización

El fin del mandato de Rafael Zornoza como obispo de Cádiz y Ceuta ha estado empañado por la denuncia por un presunto caso de abuso sexual. Pero, con la investigación en marcha, su cese, tras haber presentado su renuncia hace un año y medio por motivos de edad, obliga a analizar con detenimiento una gestión al frente de la Diócesis que se ha visto respaldada de forma creciente año tras año.

Como evidencia de ello, solo en 2024, las aportaciones de los fieles se incrementaron un 0,54%, con respecto al año anterior, por medio de colectas y donaciones. Y, en cuanto a la asignación tributaria, la cantidad recibida por el Fondo Común Interdiocesano creciera en más de medio millón en relación al ejercicio anterior gracias a la aportación voluntaria a través de la X en la declaración del IRPF.

La mejora de la administración es, sin lugar a dudas, el principal hito de sus 14 años como obispo en la Diócesis, que en 2011 tenía un endeudamiento muy elevado que ponía en peligro su sostenibilidad tras proyectos como la adaptación a geriátrico del Hospital San Juan de Dios o la construcción de complejos parroquiales como el Novo Sancti Petri. Tampoco había una organización adecuada, por lo que se gastaba sin el debido control, socavando la actividad de culto, pastoral y acción caritativa.

Con Zornoza, se reorganizó y profesionalizó la Oficina de Asuntos Económicos, con Antonio Dufaín, primero, y Carmen Lobato, después, implantando medidas de austeridad, control del gasto y mejoras en la contratación de obras, equilibrando las cuentas. Además, con el obispo, se aprobaron numerosas normas diocesanas para eliminar la arbitrariedad en la toma de decisiones y aumentar la seguridad jurídica, y se pusieron en marcha protocolos para las inversiones o la protección de menores.

El impulso en la conservación del patrimonio histórico ha sido otra seña de identidad. Entre las innumerables actuaciones, caben destacar las realizadas con cargo del 1% y 2% Cultural en las cubiertas de la Catedral Vieja y en las torres de la Catedral, así como la consecución de subvenciones para Ceuta.

Finalmente, dio prioridad a la evangelización, con reuniones con grupos parroquiales, celebraciones, actividades con seminaristas, campamentos y peregrinaciones.