Por que me da la gana

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Analizando los posibles temas de actualidad para poder elaborar esta columna de opinión, compruebo lo que este país exporta de manera noticiable en los últimos meses: políticos corruptos, obscenos y mentirosos; desde luego, nada nutritivo para la sociedad. Tal vez haya que esperar a que surja un deportista de élite para que las noticias de sus éxitos corran una cortina dorada que oculte las miserias que promueven los violadores de la democracia.

Como entiendo que el lector está harto de lo mismo, he decidido girar la mirada hacia mi interior y recordar la enorme ilusión que me supuso, allá a finales de los 90, cuando me propusieron colaborar con artículos sobre cine en la revista literaria de mi buen amigo Alejandro, Parthenon o ruinas de la palabra. Tras ella vino mi aportación esporádica en alguna revista municipal y la periódica en Barbate Información. Fue entonces cuando el director de este quincenal me dio la oportunidad de trabajar con él y aprender todo lo poco o mucho que pueda saber del periodismo, nutriéndome de la experiencia de los compañeros de entonces y de los de después.

Tras un punto y aparte durante unos años en los que me centré en mi formación académica y en lo que luego se ha convertido en mi profesión más estable, la de archivero, volví a este medio como empecé, con columnas de opinión, primero firmando como Peter sin Pan y luego con mi nombre. Y aquí estaré hasta que este medio me lo permita, dando la brasa a quien quiera leerme.

Sin embargo, mi vida ya no gira en torno a la comunicación, sino que está centrada en trabajar para la administración local, en concreto para la Delegación de Cultura y el Archivo Municipal. Y este proceso de madurez me ha llevado, casi sin darme cuenta, a observar con un orgullo moñas cómo la más pequeña de la familia se ha convertido, gracias a la valentía y locuacidad que el tío no tiene, en una referente para muchos de sus seguidores en las redes y en la radio andaluza.

Hoy, los seguidores de Carmen Amores se disparan cada día en las redes sociales. Aquellos que ella oía de pequeña en la radio o veía en los vídeos musicales de la MTV hoy le escriben para felicitarla por sus posts de defensa del habla andaluza y de las costumbres de nuestra tierra. Editoriales, medios de comunicación y, sobre todo, seguidores de sus redes sociales reconocen un trabajo que mezcla el humor con la excelencia del lenguaje.

Qué bonito sería si quienes exaltan nuestra cultura coparan las portadas de los medios de comunicación; qué interesante sería para este país si las letras dibujadas rellenaran el universo de nuestras mentes; cómo mejoraríamos si las redes fuesen capaces de adoctrinarnos en el buen hacer y si las opiniones se esparciesen con directrices constructivas. Pero no es lo habitual. Lo vulgar se impone a lo excelso porque es comprensible para los que no saben, pero deciden. Lo caótico se antepone al orden porque es más fácil e inmediato, y la estulticia es el tema principal de la docencia impuesta desde la administración.

Por eso, hoy me voy a permitir la licencia de agradecer en este medio local a Carmen Amores todo lo que hace por intentar erradicar de lo común sus aportaciones en los diferentes medios de comunicación donde le han abierto la puerta. Gracias por ser diferente y gracias por dejarme besar tu cabeza cada día que estoy contigo. Esta columna hoy te la dedico a ti, porque me da la gana y porque eres mi musa más agradecida.