Cristina Resinas completa el Campeonato del Mundo de IronMan 70.3 como 52ª en su categoría
1.900 metros de natación, 90 kilómetros en bicicleta, con un desnivel de más de 1.500 metros, y 21 kilómetros corriendo completan el circuito del Campeonato del Mundo de IronMan 70.3 disputado en Marbella el pasado fin de semana. Una prueba no apta para cualquier deportista ya que para alcanzar su participación se ha requerido de un clasificatorio previo durante 2024. Este evento de renombre tuvo acento roteño: la triatleta Cristina Resinas completó la prueba, quedando la 52º clasificada en categoría de edad y 688 entre más de 2.332 mujeres.
¿Cómo consigues clasificarte para este Campeonato del Mundo?
El año pasado viajamos a Tánger y conseguí la plaza, la única plaza que había en mi grupo de edad. Todos los años se hace un campeonato del mundo de larga distancia, que se celebra en Hawái, y hace un campeonato del mundo en distancia, en media distancia, que es 70.3. Y entonces, cada año, el 70.3 es en un país, en un continente diferente. Y en el 2024 creo que fue cuando anunciaron que en el 2025 se iba a celebrar en España, aquí en Marbella. Entonces, nos propusimos mi marido y yo, que los dos somos igual de jartibles, intentar sacar una plaza para participar en el campeonato del mundo de Marbella.
Háblanos de la experiencia en Marbella...
Fue increíble. Aquello está muy organizado. Cuando tú miras alrededor y te veas gente como tú, con la misma ilusión, con la misma afición y, además, con tu marido, que va a participar en lo mismo. Es una pasada porque son los mejores del mundo. Hemos estado allí unos 6.000 triatletas en el fin de semana y aquello es sentirte como una privilegiada.
¿Cuál es el procedimiento para llegar a completar esta prueba tan exigente?
Esto no es me levanto un día y quiero hacer un Ironman o quiero hacer una maratón. Esto es una preparación de muchos años, de sacrificio, pero sacrificio porque al final es la afición, no es mi trabajo. No soy una deportista de élite, somos amateur, pero sí que el día a día es sacrificado. Y ya no es lo mismo prepararte una carrera de 5 kilómetros, un triatlón, un sprint, que prepararte este volumen de kilómetros. Tienes que tener cuidado con el descanso, con las lesiones, llevar el día a día. Entonces, hay que tener cabeza, saber lo que uno quiere, a dónde quiere llegar y también cuál es su potencial y cuál es su techo.
Para poder alcanzar una preparación óptima se requiere de mucho volumen de entrenamiento, ¿cómo lo compaginas con tu vida?
Con mucha organización y mucha fuerza de voluntad también, porque durante los días está el trabajo, el niño, la casa, todo lo que conlleva el día a día de cualquier familia y a eso le suma un entreno. Pero con un entrenamiento bien estructurado, bien enfocado y con cabeza, se hace. Yo siempre digo que si crees en ti, se consiguen las cosas.
¿Qué ha sido lo más complejo de la prueba?
Yo estaba nerviosa por la temperatura del agua, por el viento en la bicicleta y por mi lesión en la carrera a pie.
¿Lesión?
Sí. Llevaba ya un año, más de un año, con molestias, y el año pasado, al correr la maratón de Sevilla, me lesioné un poquito más. Tenía previsto hacer un Ironman en Alemania para julio, pero al meterle mucho volumen de entreno, el día a día, que también te hace no estirar lo suficiente, no fortalecer lo suficiente, pues, hizo que estas molestias desembocaran en una lesión. Entonces, mi objetivo ya fue hacer este campeonato del mundo.
Entonces, paré, porque mi cuerpo lo pedía y había riesgo de romperme. Paré y comencé con mi recuperación tratando de averiguar qué me ocurría. Me miraron los nervios ciáticos, estuve haciendo una serie de intervenciones médicas más el fisio, y me alivié. Entonces, yo estaba enfocada en que llegase noviembre y en estar en las mejores condiciones posibles.
Y ha sido duro por el dolor, que me impedía estar sentada, no podía estar de pie, estaba en mi día a día con dolor y molestias. Entonces, yo tenía que jugar con esto, tenía que equilibrar y llegar lo mejor posible a Marbella.
¿Te ha afectado la lesión en el afecto psicológico?
Sí, porque veía que había invertido tanta fuerza de voluntad para entrenar. Tanto hasta el punto que me decía que "no me podía pasar esto, por favor, que termine ya el dolor". Lo que tenía miedo es que me rompiera totalmente, que no pudiera ni andar, pero decía "cruzo esa meta aunque sea cojeando". Lo pasé mal.
¿Y el apoyo familiar?
Lo bueno que tenemos en casa es que somos los dos que hacemos esto y nos compaginamos, nos comprendemos, nos apoyamos desde luego y vamos los dos en la misma dirección, entonces es más fácil. Es fácil porque además las familias lo hacen fácil, entonces el dejar a nuestro hijo que tiene 7 años, el poderlo dejar con ellos una semana mientras entrenamos o mientras competimos en este caso este fin de semana.