Cinco empresas visitan el estadio de fútbol dentro del proceso de licitación de la obra

Estadio Iberoamericano. | J.F.C.
El siguiente paso será conocer cuántas optan finalmente a la ejecución del contrato, una vez que se cierre el 23 de enero el plazo de presentación de las ofertas

La tercera licitación de las obras de remodelación del estadio de fútbol vivió este viernes, 16 de enero, un nuevo capítulo. En efecto, se llevó a cabo la visita programada por el Ayuntamiento isleño para todas aquellas empresas que quieran optar a la ejecución de la obra. Según ha podido conocer este medio, fueron cinco las empresas que participaron en dicho evento, es decir, que todo apunta a que esa será la cifra sobre la que girará finalmente la presentación de las ofertas.

Cabe recordar que el pasado 23 de diciembre se licitaban por tercera vez las obras del esperado proyecto, con un presupuesto de 14.110.641,23 euros y un plazo de ejecución de 16 meses. Una licitación que debe ser sí o sí la definitiva, tras los dos fiascos anteriores y que han colmado la paciencia de la afición azulina, que no ve la hora de que se proceda a la colocación del acto simbólico de la primera piedra, así como que las máquinas empiecen a trabajar sobre el terreno.

Por otro lado, cabe recordar que el próximo 23 de enero es la fecha límite para que las empresas presenten sus ofertas para hacerse con el contrato millonario y ejecutar los trabajos del proyecto básico y de ejecución de remodelación del estadio. Habrá que esperar para conocer si las cinco empresas que cursaron la visita este viernes optan o alguna de baja del carro.

Otra de las fechas claves es apertura de las ofertas económicas por parte de la mesa de contratación, que está convocada para el 16 de febrero.

Atrás quedan las dos licitaciones fallidas que acumula esta actuación en poco más de un año. De hecho, hace 12 meses por estas fechas, el Ayuntamiento isleño se disponía a cerrar 2024 con la vista puesta en el acto simbólico de colocación de la primera piedra para después de las Navidades tras haber adjudicado la obra por 10,9 millones.

Con lo que no contaba es con que la UTE adjudicataria se echara para atrás a la hora de firmar el contrato. Tras muchas largas y muchos requerimientos, a finales de mayo el Gobierno local declaraba desierta la obra y ponía en marcha una segunda licitación con una consiguiente actualización del precio de más de poco más de tres millones.

Cuatro meses después, el 30 de septiembre, el Ejecutivo municipal volvía a licitar este proyecto millonario por más de 14 millones. Contra todo pronóstico, a la segunda no sería la vencida. A finales de octubre, en la recta final de este proceso, una de las empresas licitadoras daba la voz de alarma y avisaba de que la licitación estaba “viciada” desde el origen debido a una serie de errores “sustanciales” detectados en el expediente, que no contemplaba la última propuesta incorporada por el arquitecto Manuel Díaz Periñán ni el informe de supervisión.