La desesperación de seis trabajadores de La Isla: una subcontrata de Defensa les debe ya tres nóminas
Este jueves realizarán un paro de tres horas y se concentrarán a las puertas del Centro de Ensayos de Torregorda, donde prestan servicios como auxiliares del campo de tiro
Desesperados, impotentes y sin saber a qué atenerse ya. Así se encuentran seis padres de familia de San Fernando que trabajan en el Centro de Ensayos de Torregorda (CET) por los impagos de la empresa de Puerto Real Intervenciones Marina SL.
Según explica uno de los trabajadores afectados a este periódico, esta subcontrata del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), dependiente del Ministerio de Defensa, no les paga desde mayo. Con la de este mes, que están seguro que tampoco van a cobrar, son ya tres nóminas pendientes y lo peor de todo es que en el horizonte no ven claro una solución a corto y medio plazo.
“Estamos desesperados. Lo que nos ha llegado es que Hacienda le tiene embargada la cuenta y no tiene liquidez”, cuenta uno de los empleados a San Fernando Información. Llevan entre dos y siete años prestando servicios en este centro, donde trabajan como auxiliares en el campo de tiro, preparando municiones, entre otras labores, sin cobrar plus de peligrosidad alguno pese a manejar explosivos.
La pasividad que denuncian por parte del Ministerio de Defensa tampoco les ayuda y alimenta aún más su indignación. “Dicen que no es problema de ellos, que Defensa ha pagado a la empresa. Se lava las manos”, señala.
Cansados de que soportar esta situación y de ir a su puesto cada día religiosamente pese a los pagos pendientes, han dado un golpe sobre la mesa y este jueves han convocado un paro de tres horas y se van a concentrar a las puertas del Centro de Ensayos de Torregorda con sus familias para protestar.
Será una semana después al fallido acto de conciliación que celebraron con la empresa después de presentar una demanda y en la que no hubo ningún tipo de acuerdo. “Nos dieron solo excusas”, se lamenta Ya no pueden más. “Hay compañeros en los que solo entra este sueldo en su casa; anímicamente estamos muy mal”, reconoce.
Lo peor de todo es que no es la primera vez que les pasa. Hace cinco años la anterior empresa para la que trabajaban de Galicia, que se hizo con el pliego, les hizo otra jugarreta. “Se dio a la fuga con nuestro dinero, nos acabó pagando el Fogasa y llegamos a estar siete meses sin cobrar”.
Con estos antecedentes, no entienden cómo el Ministerio de Defensa no está más vigilante para que estos hechos no se repitan. Como explica este empleado, el contrato con la empresa actual que les adeuda las tres mensualidades expira en noviembre, pero les consta que solo se ha presentado esta mercantil para prorrogar el servicio, lo que todavía aumenta más su angustia y no les permite ver la luz en el túnel.