El Prendimiento también es ‘de otro planeta’

El Señor lució la réplica de la túnica de los caireles que estrenó en su reciente besapié

Si ‘Jerez es de otro planeta’, la Hermandad del Prendimiento también, porque es mucho más que una cofradía. Aunque ante nuestra mirada veamos algo que se parece a lo ya visto otros días de la Semana Santa, lo que en realidad pasa ante nosotros es una amalgama de sensaciones difícilmente explicables.

Detrás de los antifaces, bajo las trabajaderas, en los balcones y los bares, o caminando junto al Señor del Prendimiento y la Virgen del Desamparo están la historia de un barrio que es cuna del flamenco y que abanderó la integración del pueblo gitano en Jerez.

Apenas unos minutos antes de las siete de la tarde se abren las puertas de Santiago y salen a la calle la cruz de guía y los primeros tramos de nazarenos. Y a partir de ahí será lo que el Señor del Prendimiento quiera…

La hermandad ha empezado a trabajar en la restauración de su paso, que de momento estrena nueva parihuela y que fue exornado con iris morados. La cuadrilla del misterio está comandada por Manuel Zarzana y la música la pone la Agrupación de la Salud de Sevilla, de la Hermandad de los Gitanos. Suenan las marchas y las saetas. El Señor ya está en la calle, luciendo este año la réplica de la túnica de los caireles que estrenó en su reciente besapié. A partir de ahí, Él es el único que manda en todo cuanto gira a su alrededor.

Detrás viene la Virgen del Desamparo, que entremezcla aires macarenos y flamencos. Con su clásico exorno floral y enjoyada de manera primorosa, la Madre del Desamparo estrenó el acompañamiento de la Banda de Música de Palomares, de Trebujena. Antón Zarzana ejerció como capataz de su cuadrilla de costaleros.