El Carlos Tartiere, escenario maldito para el Sevilla FC
A medida que avanza la Semana Santa, el Domingo de Resurrección está cada vez más cerca. Una fecha marcada en rojo por el Sevilla Fútbol Club. El conjunto nervionense se enfrentará al Real Oviedo a las 18:30 horas, teniendo lugar dos hechos bastante destacables: Luis García Plaza se estrenará como nuevo entrenador y el combinado blanquirrojo volverá a jugar en el Carlos Tartiere.
Este escenario asturiano no trae buenos recuerdos al sevillismo, es más, las dos últimas visitas terminaron con derrota hispalense y posterior descenso a Segunda División. La más reciente fue en la temporada 1999/2000, más exactamente el 19 de diciembre antes de cambiar de siglo. Aquel día el Sevilla perdió 4-2, ya que a pesar de adelantarse en el marcador con un gol de Juan Carlos, que venía de un fuera de juego muy claro, Onopko e Iván Iglesias le darían la vuelta al resultado.
Más tarde, Juan Carlos pondría de nuevo las tablas en el luminoso con un tiro ajustado al palo después de un gran pase al espacio de Tsartas. No obstante, Dely Valdés y Jaime se encargaron en el último tramo del duelo de anotar y amarrar los tres puntos para el equipo dirigido por Luis Aragonés. También cabe destacar que los errores de Rabadja y Otero fueron claves para terminar de condenar a los muchachos de Marcos Alonso.
De hecho, aquella misma temporada, los de Nervión también perdieron en su casa, ya en la segunda vuelta. Lo hicieron por 2-3, a finales de abril, en un curso donde acabaron descendiendo como últimos clasificados con 28 puntos.
La anterior visita a tierras ovetenses fue aún más terrorífica si cabe, pues fue el último clavo en el ataúd de aquel Sevilla. La cita tuvo lugar el primer día de junio de 1997 y los andaluces necesitaban la victoria para la salvación. El equipo entrenado por Julián Rubio tuvo algunas ocasiones en las botas de Loren, Prosinecki, Marcos o José Mari, pero ninguno de ellos fue capaz de superar a Mora. Para más inri, en el minuto 91, Gamboa sacó en largo y Prieto no estuvo acertado en el despeje, Oli aprovechó su error y se la regaló a Maqueda para que le metiese el balón entre las piernas a Unzué. Derrota y lágrimas en las caras de todos los sevillistas.
Tras 22 temporadas en Primera, aquel año el Sevilla perdió la categoría. Un desastre que la plantilla actual nervionense no quiere volver a repetir, por lo que una victoria en un escenario maldito como el Tartiere no estaría mal para iniciar el camino hacia la permanencia. Además, los muchachos de García Plaza duermen actualmente en la decimoquinta posición con 31 puntos, mientras que los de Guillermo Almada lo hacen en el último escalón con 21, por lo tanto, la victoria es obligada.