Imbornal, el gran desconocido
Emasesa trabaja en la gestión avanzada del agua urbana, con campañas a lo largo del año enmarcadas en el Plan de Saneamiento. La más importante es la limpieza de los imbornales, que “sostienen la seguridad urbana”. Así lo confirman el Jefe de Redes de Saneamiento de Emasesa, Agustín Rodríguez; y el capataz de Saneamiento Antonio Rodríguez. Y es que bajo el asfalto de Sevilla y su área metropolitana, se extiende una red de saneamiento que protege cada día a más de un millón de personas.
“Trabajamos con un Plan Anual previsto estratégicamente, que contempla la limpieza de entre 90.000 y 120.000 imbornales. Nuestros equipos están sistemáticamente limpiando. Cuando se va acercando la época de lluvia, intensificamos más la limpieza en lugares estratégicos, en zonas de barrio y otras especialmente activas por los desniveles de las calles”, explica el capataz de saneamiento de Emasesa Antonio Rodríguez.
El imbornal consta de una rejilla y en su interior hay un cajón que está conectado con la redes de saneamiento. “Nuestro trabajo consiste en que ese cajón esté limpio, al igual que la acometida que conecta con la red. Nuestras máquinas de impulsión tienen una manguera que, con agua a presión, nos permite limpiar el interior de la tubería, garantizando que el imbornal funcione”, dice.
Es un sistema “bastante eficaz”, pero el mantenimiento del imbornal es fundamental porque son los vecinos los que lo padecen. “Evitamos los encharcamientos cuando llueve, pero, a nivel sanitario, el imbornal cumple otras funciones porque las calles se riegan y los imbornales recogen esa agua sucia y la filtran”, dice.
En días de lluvia trabajan seis equipos por la mañana, cuatro por la tarde y uno por la noche, además de las contratas. “En total, tenemos unos 16 equipos en la calle. Contamos con un programa informático, con información geográfica de Emasesa que contempla nuestras redes. Tenemos incorporadas herramientas que nos ayudan a gestionar las incidencias, tanto lo que vamos haciendo como lo que ya hemos hecho y lo que se hará en el futuro”, explica el capataz Antonio Rodríguez.
Diariamente, en Sevilla trabajan en torno a 36 y 40 operarios. “Cuando nos encontramos antes situaciones especiales, en el que tenemos que estar todos, el personal siempre está disponible”, dice.
En Emasesa trabajan con previsión ante la lluvia gracias a los avisos que reciben de la Aemet. “Como ya conocemos que al día siguiente va a llover e incluso sabemos cuánto va a llover, se prevé una inspección de puntos críticos como los pasos inferiores en las carreteras. Garantizamos que estén limpios y funcionen evitando cortes de tráfico”, explica.
Con alerta amarilla, trabajan con entre 16 y 20 equipos (máquinas montadas por dos operarios). “Si la alerta es naranja, contamos con todos los equipos de la planificación diaria, además de aquellas personas que estén de descanso. Podemos aumentar hasta 30 máquinas, con 60 personas, para tener una mayor atención en las zonas de emergencia de actuaciones de saneamiento”, explica Agustín Rodríguez.
Los equipos van dotados de un terminal de campo con el que tienen acceso a toda la información sobre la actuación que está planificada. “Pueden cumplimentar la intervención, añadir la incidencia que detecten e incluso incorporar documentación como planos y fotografías de la zonas. Los trabajos están bastante documentados”, continúa Rodríguez.
La tecnología en Emasesa es “puntera al máximo”. Los equipos van dotados de medios técnicos, tanto de telefonía como portátiles. “Ante cualquier duda, los capataces ayudamos, pero ellos pueden identificar un problema gracias a los medios técnicos”, asegura el capataz.
Entre las últimas incorporaciones tecnológicas están las cámaras de video. “Las introducimos en las redes de saneamiento y nos permite ver cómo están por dentro y la distancia hasta una fachada. Afinamos al máximo y ahorramos porque cualquier excavación por avería es bastante costosa”, valora.
Desde Emasesa llaman a la concienciación ciudadana. “Todo lo que tiramos al saneamiento en algún sitio se va a depurar. No paramos de hacer campañas porque es fundamental cuidar el estado de los imbornales”, explica el capataz.
El Plan de Saneamiento y sus protocolos consolidan esta labor de Emasesa como un “eje estratégico para la sostenibilidad, la salud pública y la resiliencia urbana”, explica Agustín Rodríguez.
A través de inversiones en infraestructuras y proyectos de digitalización, Emasesa impulsa una “gestión avanzada que combina tecnología y experiencia”, asegurando que cada imbornal cumpla su función y la ciudad “respire con tranquilidad”.