Los Molares se hace medievo

Casi 50.000 personas participan y visitan esta localidad sevillana para sumergirse en la época dorada del comercio

Casi 50.000 personas han respaldado la última edición de la Feria de la Seda, un evento de la localidad sevillana de Los Molares que rememora la importancia histórica y cultural de una villa que se convirtió en centro comercial del sur desde mediados del siglo XV al último tercio del siglo XVII y que aspira, con buena base para ello, a ser declarada Acontecimiento de Interés Turístico de Andalucía, un empeño que se ve respaldado por el hecho de que el 14% de los que apoyan la iniciativa son de fuera de la provincia de Sevilla.

Durante el fin de semana en el que se desarrolla la Feria de la Seda, Los Molares se trasforma en una villa medieval que recrea la vida de una localidad que desde 1465 y hasta el último tercio del XVII era centro comercial del Sur peninsular. A día de hoy, las recreaciones históricas que inundan Los Molares son de las más valoradas de Andalucía, tanto por la calidad de sus actividades y fidelidad de su diseño como por el elevado número de comerciantes que reúne, porque de la veintena que se apuntaron hace dos décadas a la iniciativa, ahora son un centenar, partícipes directos de una feria que inundó la localidad el fin de semana del 4 y 5 de octubre.

Este año han ampliado el recorrido del mercado principal que centra la Feria de la Seda, ubicada en la calle Real, y los pasacalles, cada media hora, han trasladado a la época a propios y extraños, porque visitantes ha habido y muchos. Según las estimaciones de la Policía Local, han sido unos 47.000 los que se han acercado hasta Los Molares para disfrutar de la Feria de la Seda, con más de 15 autobuses procedentes de Carmona, Cazalla de la Sierra y Tomares, en la provincia de Sevilla, o Puerto Serrano en Cádiz.

El Ayuntamiento ha aprovechado la cita para pedir el respaldo para ser Acontecimiento Turístico y el 14% de esas firmas, asegura su alcalde, José Veira, son de ciudadanos procedentes de otras provincias, especialmente de Huelva y Cádiz, además de los pueblos de la comarca, asiduos visitantes de la feria.

Además de vestirse de época, la Feria de la Seda cuenta con numerosos talleres pensados para todas las edades en donde los artesanos muestran al público cómo elaboran sus propios productos, muchos de ellos comercializados ya en la Edad Media como las plantas medicinales, cerámica, tintes, la miel, los perfumes provenientes de las Indias, sedas, entre otros.

Mercado, talleres y comercios, bajo la atenta mirada de la fortaleza medieval de Los Molares, se animan con pasacalles cada media hora, música en directo, espectáculos con fuego, cetrería, acrobacias aéreas y circenses, torneo a caballo, bufones y trovadores así como una gran clausura con fuegos artificiales desde el castillo, haciendo a los presentes viajar al pasado para vivir y aprender de la historia de la localidad.

La feria rememora la época dorada del reinado de Felipe II, allá por 1570, cuando Los Molares ya llevaba un siglo siendo centro comercial gracias a las Indias. La Carrera de Indias y la efervescencia económica de Sevilla traen mercaderes y productos de toda índole, destacando especialmente los productos textiles.

“Aunque los tejidos procedían de distintos lugares del viejo continente, es España la que marca la moda gracias a su poderío internacional, y el color negro procedente de América es el orgullo de los personajes de la Corte”, apuntan desde el Ayuntamiento, que no olvida la historia, puesto que el comercio de esclavos y los cautivos moriscos de la Guerra de las Alpujarras también le dieron un impulso a la Feria de la Seda.

Y no sólo la tela, también el jabón, puesto que el duque de Alcalá, señor de la villa, tenía el monopolio de un producto “estratégico” cuyas exportaciones llegan a distintos rincones de Europa y América. De igual forma, en aquella época se tornan de gran importancia los nuevos productos que llegan del nuevo mundo, como las plantas medicinales, los tintes o los alimentos, entre ellas la patata, cuyo abastecimiento llega hasta el Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla, fundado por los antepasados del duque de Alcalá.

La segunda mitad del siglo XV es la que centra la recreación de la Feria de la Seda que se organiza desde 2005, pero tampoco se olvida de su decadencia histórica, a mediados del siglo XVII, cuando la crisis económica y las epidemias diezmaron la población de la villa y, con ella, la propia feria.