La Junta cree que los PGE son "una agresión en toda regla" a Andalucía
La Junta de Andalucía lanzó este martes un duro aldabonazo contra el Gobierno central después de que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, desmenuzara en Madrid el proyecto de Presupuestos Generales del Estado que Moncloa ha cocinado durante las últimas semanas. Esas cuentas, que aún deben salvar el complicado escollo del Congreso de los Diputados, destinan a Andalucía 1.156,76 millones de euros en inversiones, con un llamativo descenso del 36,46% respecto a 2016, cuando el listón se colocó en 1.820,64 millones.
La comunidad es la peor parada en el reparto de esas partidas regionales, con un descenso que supera al de la Comunidad Valenciana (-32,9%) o Galicia (-32,2%), pero a años luz de Cataluña, que tan sólo retrocede un 2,53%, o Madrid, que sufre una leve caída del 1,34%. La inversión se desploma este año en conjunto un 22%. De hecho Canarias (3,23%) y Melilla (15,13%) son los únicos territorios que escapan al recorte con cifras en positivo. El único consuelo para Andalucía es que es la comunidad con mayor inversión en términos absolutos, algo nada extraño al ser la de más tamaño.
El Ejecutivo de Susana Díaz sacó toda su artillería. Frente a la respuesta “mansa” y “tibia” que le achacó la oposición hace justo una semana cuando replicó al anuncio de Mariano Rajoy de lluvia de millones sobre Cataluña, se dio orden clara de elevar el tono hasta tachar las cuentas públicas de “agravio” y de “agresión en toda regla” a Andalucía. Un “maltrato”, denunció en voz alta el portavoz del Gobierno regional, Miguel Ángel Vázquez, que atribuyó la afrenta “únicamente a criterios políticos”. En San Telmo todo se reduce a “una tomadura de pelo”.
La Junta no acepta, por ejemplo, que la comunidad autónoma reciba tan sólo el 13,5% de todas la inversiones regionalizables cuando su población representa el 18% nacional. No contemplar el peso del número de habitantes andaluces sobre el conjunto estatal se ha traducido, denuncia Vázquez, en una pérdida de 2.298 millones de ingresos desde 2008. “Vamos a seguir reclamando lo que no hemos recibido”, advirtió.
El síntoma más palpable del “jarro de agua fría” recibido es, según interpreta la Junta, el “ataque caprichoso” y “surrealista” a Andalucía que esconde la mínima consignación para los dos ramales del tramo del Corredor Mediterráneo que discurre por la región. “Lo del tramo Algeciras-Bobadilla no lo entiende nadie”, enfatizó Vázquez, sorprendido por los 20 millones que recibirá esa infraestructura frente a “los 1.300 millones necesarios para conectar el principal puerto de España a la red europea de transporte”. Además, augura que “ocurrirá como con los 50 millones anteriores, que se dibujan en papel pero luego no se ejecuta ni un euro”.
Más agravios
El capítulo de agravios en infraestructuras se amplía según la Junta con el “chiste de mal gusto” del ministro de Fomento, que prometió este lunes en Almería que el AVE llegaría a la ciudad... en 2023. La Junta pide también “fecha y hora” para el convenio de la Línea 3 del Metro de Sevilla e insiste en un plan de empleo especial para Andalucía que apuntale la reducción del paro, pero el Ejecutivo central no se da por aludido. El último lamento ataca directamente a los “incumplimientos” en la financiación de la Ley de Dependencia.
La airada protesta acabó derivando en ataque directo al PP y a su cúpula en Andalucía. “Esperemos que el PP, y el señor Moreno Bonilla, tengan la valentía y el arrojo de ponerse del lado de los andaluces”, reta el Gobierno de Díaz.
El PP alega el carácter plurianual
El PP-A trató de justificar el desplome de las inversiones en Andalucía alegando que las partidas contempladas en las cuentas de 2017 tienen programación plurianual y al abarcar proyectos que se alargan varios años pueden “oscilar” y “es lógico que unas veces sea una cantidad u otra”. Esa fue la explicación que halló la vicesecretaria general del partido, Ana Mestre, partidaria de “no quedarse simplemente con en el dato general”.