Julio Iglesias insiste ante Fiscalía: reclama revisar una denuncia que sospecha “falsa”
La presión vuelve a subir alrededor de Julio Iglesias. El cantante ha movido ficha otra vez y ha pedido a la Fiscalía de la Audiencia Nacional que le entregue el escrito con las acusaciones en su contra por presuntas agresiones sexuales.
El objetivo no es menor: conocer el contenido exacto para, según su defensa, valorar si “se ha podido cometer un posible delito de denuncia falsa”. La petición llega después de que el Ministerio Público decidiera archivar las diligencias por falta de competencia.
En un documento al que ha tenido acceso Europa Press, el letrado del artista insiste en el acceso a la denuncia y al expediente. El caso, además, se cruza con un fuerte ruido mediático que la defensa considera ya irreparable para su reputación.
Julio Iglesias reclama el escrito y las diligencias
La petición es directa: la representación de Julio Iglesias solicita a la Fiscalía “copia de la denuncia y el contenido íntegro de las diligencias de investigación preprocesal”. En su escrito, se subraya que el denunciado debe poder conocer las actuaciones que se han practicado a raíz de una denuncia.
El abogado sostiene que “no existe ninguna ley que limite el derecho del denunciado a conocer las actuaciones desarrolladas en virtud de una denuncia dirigida contra él”. El movimiento llega pocos días después del decreto de archivo emitido por la Fiscalía.
La defensa apunta a una posible denuncia falsa
El texto introduce un segundo eje: disponer de la denuncia sería clave para valorar si “se ha podido cometer un posible delito de denuncia falsa”. La defensa remarca que, en ese escenario, el delito sí podría analizarse en España.
La frase se mantiene en el escrito con este argumento: “No podemos olvidar tampoco que el acceso a la denuncia es además necesario a los efectos de que podamos determinar si se ha podido cometer un posible delito de denuncia falsa, este sí en España, por parte de las denunciantes, de modo que, desde esta perspectiva, el interés legítimo del señor Iglesias está igualmente justificado”.
Testigos protegidos y choque por el acceso al expediente
Otro punto de fricción es la decisión de la Fiscalía de haber “asignado a las denunciantes como testigos protegidos”, según critica la representación del cantante. La defensa considera que esa protección llega después de una exposición pública intensa.
En concreto, el escrito afirma que las denunciantes, “a través de sus representantes y medios afines”, habrían “orquestado una agresiva campaña mediática contra” Iglesias “que ha lesionado irreversiblemente su derecho al honor”. Y añade: “Lo que no resulta compatible con la demanda de protección que les ha otorgado la Fiscalía de España, aún sin jurisdicción”.
La defensa insiste en que la protección no puede traducirse en un bloqueo total de información para el denunciado. Según expone, esa “condición de testigos protegidos no puede conducir a la denegación de acceso del denunciado al contenido de las diligencias practicadas y a que se le imponga la privación definitiva de adquirir el conocimiento sobre el contenido de la denuncia y de lo actuado”.
También se advierte del impacto práctico de esa situación: se rechaza que el denunciado quede “remita a la información que proporcionen los medios de comunicación y al uso que de la denuncia se pueda seguir haciendo en los medios afines a la organización denunciante, sin posibilidad de defensa de sus derechos fundamentales”.
Por qué la Fiscalía archivó la investigación
El pasado viernes, la Fiscalía difundió su decreto de archivo. En él, destacó la “falta de jurisdicción de los tribunales españoles y por lo tanto la falta de competencia de la Fiscalía de la Audiencia Nacional para conocer de la investigación preprocesal de los hechos denunciados”.
El Ministerio Público recordó la doctrina del Tribunal Supremo: “no corresponde a España investigar hechos cometidos allende sus fronteras cuando otro Estado tiene competencia clara y efectiva para ello, y no existe motivo para no iniciar las correspondientes acciones penales en el mismo”.
El decreto también abordó uno de los delitos denunciados, la trata de seres humanos. Aunque puede perseguirse de forma extraterritorial, se exige que el procedimiento se dirija contra un español y que existan conexiones materiales con España, como la nacionalidad o residencia de las víctimas en el país.
Según la Fiscalía, “las víctimas son extranjeras”, que “no residen en España” y que “los hechos se atribuyen a países plenamente competentes” para conocerlos. Además, precisó que los denunciados —además de Iglesias, un ciudadano brasileño y otro colombiano— tampoco residen en España.
La resolución añadió que la Audiencia Nacional ya ha confirmado en otros casos que España “no es competente para investigar delitos cometidos en el extranjero cuando no existan vínculos relevantes con nuestro país”.
Y cerró el razonamiento con esta idea: “Especialmente cuando las víctimas son extranjeras y no son residentes en España, los presuntos autores también lo son o no se encuentran en España y los hechos se investigan o pueden investigarse en el Estado donde ocurrieron”.
Qué sostienen las extrabajadoras, según la investigación periodística
El origen del caso está en los relatos de dos antiguas trabajadoras —una empleada de hogar y una fisioterapeuta— que aseguran haber vivido tocamientos, insultos y humillaciones durante su jornada. Todo ello, según se describe, en un entorno de control y acoso continuo, dentro de una investigación de ‘elDiario.es’ junto a Univisión Noticias.
Una de ellas afirma que hubo presiones para mantener encuentros sexuales con el artista y menciona penetraciones, bofetadas y vejaciones físicas y verbales. Según las entrevistadas, estos hechos ocurrieron en 2021, cuando la más joven tenía 22 años.
La investigación se desarrolló durante tres años e incluyó contacto con 15 exempleadas del servicio. Entre ellas, personal doméstico y profesionales especializadas que trabajaron para el cantante entre 1990 y 2023 en propiedades situadas en República Dominicana, Bahamas y España.
La empleada que asegura haber sufrido penetraciones sostiene que el artista español, que entonces tenía 77 años, la llamaba a su habitación con frecuencia al terminar la jornada. “Me usaba casi todas las noches”, dice en una entrevista con los medios investigadores.
En ese mismo relato se incluye: “Me sentía como un objeto, como una esclava”. También se indica que esos encuentros se producían casi siempre con la presencia y participación de otra empleada con superioridad jerárquica respecto a la trabajadora del servicio doméstico.
De acuerdo con el reportaje, en las entrevistas las personas afectadas hablan de “condiciones de aislamiento de las mujeres, los conflictos laborales, la estructura jerárquica del personal y la tensión ambiental que generaba el carácter irascible de Iglesias”.
La publicación sostiene que las dos mujeres que refieren agresiones sexuales “fueron entrevistadas en repetidas ocasiones a lo largo de más de un año, y ofrecen testimonios consistentes y estables”. Y añade que “sus declaraciones han sido contrastadas con abundantes pruebas documentales, como fotografías, registros de llamadas, mensajes de WhatsApp, visados, informes médicos y otros documentos”.
Según esas dos extrabajadoras, los hechos descritos habrían ocurrido en residencias de Julio Iglesias en Punta Cana (República Dominicana) y en Lyford Cay (Bahamas). También se señala que, presuntamente, se habrían producido con conocimiento de mujeres encargadas de la gestión del hogar y la contratación del personal.