Un caso excepcional: el delfín con amputaciones severas con mayor supervivencia documentada

El delfín hallado en Nules | UV
Un ejemplar hallado en aguas de la localidad castellonense de Nules supone todo un récord entre cetáceos 

Un equipo del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva (ICBIBE) de la Universitat de Valencia (UV) ha documentado el que se considera el periodo más largo conocido de supervivencia en libertad de un cetáceo con mutilaciones de gran envergadura.

El trabajo, publicado en la revista Aquatic Mammals, analiza el caso de un macho de delfín mular de alrededor de seis años que habría sufrido una interacción con artes de pesca en aguas de la Comunitat Valenciana, en el entorno de Nules. Pese a la gravedad de las lesiones, el animal logró mantenerse con vida durante más de dos años.

La investigación subraya que este tipo de daños suele comprometer de forma severa la natación y la obtención de alimento. Sin embargo, las observaciones de campo y la información posterior aportan detalles que apuntan a una capacidad de adaptación funcional poco habitual en situaciones de lesión extrema.

Un caso excepcional registrado por el ICBIBE

Según la UV, el estudio recoge el episodio más prolongado conocido de supervivencia de un cetáceo salvaje con mutilaciones de gran magnitud. La publicación sitúa el caso en el litoral de la Comunitat Valenciana y lo vincula a una posible interacción pesquera.

El artículo describe que se trataba de un macho de delfín mular de en torno a seis años que habría sobrevivido más de dos años sin aleta caudal y con la aleta pectoral izquierda parcialmente amputada, una condición que en circunstancias normales limita de forma crítica el desplazamiento y la captura de presas.

Cómo se movía sin aleta caudal

La aleta caudal es un elemento clave para la propulsión en delfines. Por ese motivo, el animal habría tenido que modificar su locomoción para compensar la pérdida, adoptando un patrón alternativo para poder avanzar.

El estudio expone que el delfín movía la parte posterior del cuerpo de forma lateral, con un estilo comparable al de un cocodrilo. Esta solución, ya descrita en otros delfines sin aleta caudal, se asocia a una menor eficiencia hidrodinámica y puede reducir la maniobrabilidad y el control fino durante la caza.

Lesiones observadas y posible origen

Las observaciones incluidas en el trabajo, cuya primera firmante es la investigadora del Instituto Cavanilles Patricia Gozalbes, detallan lesiones compatibles con un episodio de enmallamiento. En concreto, se indica que las aletas caudales y la aleta pectoral derecha estaban seccionadas.

La hipótesis principal apunta a una red de pesca como causa probable de la mutilación. La investigación enmarca el caso en una zona donde, según la percepción del sector, el delfín mular interactúa con frecuencia con la actividad diaria de la pesca, lo que incrementa el riesgo de capturas accidentales.

Necropsia y evidencias de alimentación

Pese a la pérdida funcional de la aleta caudal, la necropsia aportó resultados llamativos sobre el estado general del animal. Se constató una condición corporal muy buena, con un peso superior al esperable para su longitud.

Además, el estómago contenía presas ingeridas recientemente, un dato que refuerza la idea de que la capacidad de alimentación no estaba deteriorada. Este hallazgo resulta especialmente relevante por el tipo de limitaciones que suelen asociarse a lesiones de este nivel en cetáceos.

Avistamientos y desenlace en Nules

El delfín mular fue visto por primera vez el 12 de octubre de 2021, tras ser avistado por una embarcación de recreo. Posteriormente, se registró un nuevo avistamiento el 12 de agosto de 2023.

El caso terminó con el varamiento del animal el 26 de abril de 2024 en la playa de Nules (Castellón). En conjunto, el intervalo entre el primer avistamiento y el desenlace supera los dos años y medio.

Impacto recurrente de la actividad pesquera

Sobre las razones que explican la supervivencia durante tanto tiempo, el estudio plantea escenarios compatibles con la presencia de recursos asociados a la pesca. "Es un misterio cómo este delfín sobrevivió tanto tiempo. Su última comida antes de morir incluía peces y cefalópodos de valor comercial, lo que sugiere que, tras la mutilación, el animal podría haber estado alimentándose de capturas o descartes de pesca. Sin embargo, tampoco descartamos que pudiera haber sido asistido por congéneres, especialmente por su madre, si todavía conservaba un vínculo estrecho con ella", explica Francisco Javier Aznar, firmante del artículo, investigador del Instituto Cavanilles y profesor del Departamento de Zoología de la UV.

Aunque el animal logró mantenerse con vida durante años, la evidencia reunida apunta a un desenlace ligado de nuevo a la pesca. La causa final de la muerte se atribuye al ahogamiento en otra interacción pesquera, un elemento que, según el estudio, subraya la persistencia del impacto de estas actividades sobre los cetáceos.

Apoyos y entidades participantes

La investigación ha contado con el respaldo del proyecto Varacomval, de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Comisión Europea- NextGenerationEU.

También se señala el apoyo de la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación. A ello se suma la colaboración de la Fundación Oceanogràfic y la ONG Xaloc.