Bomarzo

Año de sombras

El PP español se las prometía felices colocándose al lado de EEUU hasta que vio que Trump cedía el poder venezolano a Delcy Rodríguez, que fue la del lio en el aeropuerto con Ábalos
El jardín de Bomarzo.
El jardín de Bomarzo.

2026 no se ha hecho esperar en lo referente a lo que nos aguarda y mucho ha de cambiar el trazo para que no resulte lo malo que parece, y esto sin ser pesimistas. A la cuestión climática y esta deriva monzónica que es España hoy con lluvias torrenciales, inundaciones y alarma social con que el año ha entrado en lo que ya es esta realidad tropical a la que hay que adaptarse, Trump ha cogido el fusil para hacerle saber al mundo cómo va a funcionar la cuestión del poder a partir de ahora y tras lo de Venezuela posa intenciones en Groenlandia pese a su nacionalidad danesa y al hecho de que Dinamarca forme parte de la OTAN y de la Unión Europea. Esto va de lo que va y él no se oculta, al contrario, al menos hay que agradecerle que es tan sincero como zafio y transparente. Lo peligroso es que con su precedente venezolano valida acciones similares futuras de todo aquel tirano que quiera usar su fusil para quedarse con lo que no es suyo, ante lo cual bien haríamos en estar preocupados porque estamos en manos de locos con pistolas.

Pronto se ha visto, al mismo tiempo, como PSOE y PP ocupaban parcelas distintas frente a este conflicto y, como es costumbre, el PP ha vuelto a quedarse con el lado equivocado como lo hiciera como la negación del genocidio en Israel. Amparar la acción de Trump saltándose todos los derechos internacionales no tiene cabida en una sociedad que se sostiene mediante el respeto a la Ley y a los acuerdos que a todos nos protegen, lo contrario es la selva y en la selva siempre gana el animal más fuerte, el más voraz, aquel con los colmillos más afilados y zarpas poderosas, el más hambriento, sanguinario y el que menos escrúpulos guarda en su sesera. Que esa es otra cuestión digna de análisis: cómo es posible que individuos del calado de Maduro y Trump hayan medrado hasta el liderazgo de sus respectivos países y, más aún, el caso del chavista bolivariano todavía tiene encuadre por la historia reciente de su país y el cómo se ha producido su ascenso, ¿pero Trump? Que este tipo maneje el ejército más poderoso de la historia de la humanidad y no se arrugue usándolo y haciendo el fantoche en cada comparecencia pública que hace es de traca.

El PP español se las prometía felices colocándose al lado de EEUU hasta que vio que Trump cedía el poder venezolano a Delcy Rodríguez, que fue la del lio en el aeropuerto con Ábalos, y no a Corina Machado o a Edmundo González, la oposición en Venezuela a Maduro. A Sánchez el atrevimiento le ha llevado a ser la única voz contra el presidente norteamericano con respecto a Groenlandia y uno se pregunta si la temeridad del líder socialista bordea la valentía del púgil que reta a su adversario aun sabiéndose claramente inferior o la estupidez sublime del púgil que reta a su adversario aun… La diplomacia internacional estos días echa humo porque visto lo visto China está a dos pasos de quedarse con Taiwan, Putin animado a acometer otros frentes donde minerales raros y el propio Trump se fija en otros objetivos tipo Cuba o Colombia, que no es Venezuela, e igual le da por quedarse con el Estrecho ya que tiene Rota al lado y el punto estratégico militar es de interés. O ya puestos se queda Cádiz entera, monta una chirigota con corbatas rojas hasta los pies y se suelta del todo haciendo el payaso en directo, para lo cual ya ha demostrado que tiene madera.

La cosa, en todo caso, no está para reír. Lo peor es que estamos en manos de un montón de descerebrados y otra pregunta es cómo esta sociedad cultivada, quizás la más intelectual de la historia de la humanidad, leída, universitaria, con un alto grado de concienciación medioambiental, solidaria y, en general, inquieta en su búsqueda por ser mejor deja estar en manos de tanto analfabetos, corruptos, bruscos y ahora también agresivos y ante los cuales no hay manera de oponerse porque ellos tienen los tanques y nosotros no. Trump invade Groenlandia, Europa debe, o debería al menos, defender un ataque a un estado miembro -El artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte dice: “Un ataque armado acaecido en Europa o en América del Norte se considerará como un ataque dirigido contra todas ellas”- y hay quien señala la idea de expulsar a los yanquis de las bases europeas como las que tienen en España en Morón y Rota; la única duda sería, en tal caso, como convencer a Donald y cómo responder a la presunta pedorreta que el sujeto enviaría de manera sonora hacia los europeos.

La cuestión es que este 2026 recién llegado no promete ser un año plácido, más bien lo contrario. Los múltiples conflictos internacionales van a marcar la agenda e interferirán, en mayor o menor medida, en los procesos electorales que están fijados para el año porque guste o no todo afecta en la decisión del votante y lo que estos días sucede es incontrolable. No hay ningún índice que señale que la cosa pueda mejorar sino todo lo contrario y van a tener razón las teorías que indican que nos dirigimos a un mundo plenamente globalizado en el que dos o tres mandatarios sean los que manden y los demás obedezcan, tales como Trump, Putin o Xi Jingping, tres que precisamente no se caracterizan por su condición demócrata sino por todo lo contrario. La democracia, en su sentido más noble, está a pocos pasos de ser abolida por una sociedad dirigida por líderes disfrazados de demócratas pero dibujados por el mismo pincel autoritario. Una sociedad controlada al extremo, que se cree libre sin serlo y que, incluso en un porcentaje elevado, pide dejar de serlo, reclama regímenes fascistas y ahí está el afloramiento de la ultra derecha o los cánticos a Franco y poco importa la pérdida de libertades, derechos o el derramamiento de sangre. Hacia eso vamos y Trump es consciente que una parte importante de la sociedad norteamericana y del resto del mundo aclama su manera de proceder, por eso se siente inmune. A pocos pasos de cambiar el sistema, perpetuarse en el poder en su país como un dictador de los de antaño pero revestido de moderno y con su poderoso ejército, los aranceles y la mayor fábrica de armamento del mundo en sus manos para controlarnos a todos. Esa es la realidad y, hoy por hoy, también lo es que muy poco podemos hacer para evitarlo. Y ante eso más nos valdría ser conscientes y actuar de manera conjunta porque todo tiene pinta de que va a empeorar en este año de sombras. Pero nuestras pocas luces nos llevarán a pelearnos a muerte cuando ahora más que nuca españoles y europeos necesitan caminar juntos.