Bomarzo

Con paso seguro

Pasará la tormenta, en todo caso, y ya se verá si de la tragedia se aprende algo y se acometen de una vez las obras hidráulicas imprescindibles para conseguir dominar el sentido del agua
El jardín de Bomarzo.
El jardín de Bomarzo.

Justo es reconocer cuando las cosas se hacen con previsión, con prevención, con orden y cooperación. La gestión, en general, realizada por Gobierno, Junta de Andalucía y, sobre todo, por los alcaldes de aquellos municipios principalmente afectados por las lluvias y las inundaciones provocadas por las mismas o por el rebose de los ríos a causa del incremento del caudal que pueden soportar ha sido encomiable, como la prevención en los desalojos y la atención a las familias que han debido dejar sus casas. Alcaldes que han pasado momentos muy duros, noches sin dormir y a los que hay que rendir sincero reconocimiento, como María José García Pelayo en Jerez, Germán Beardo en El Puerto, Carlos Javier Garcíaen Grazalema, Mario Casillas en Ubrique y otros gaditanos como Landaluce, Ruiz Boix, Patricia Cavada, José María Román, Bruno García, Javier Ruiz Arana, Juan Franco… La cercanía de Juanma Moreno, el trabajo incansable a pie de obra siempre de un Antonio Sanz que merece reconocimiento público por el esfuerzo que pone y, también,

la colaboración sin matices del Gobierno de Pedro Sánchez, que ha desplazado todos los operativos necesarios. Todos en torno a una catástrofe por el bien común, sin acusarse y de verdad da gusto ver cooperación sin ruido. De este modo, dentro de lo grave, ha salido de la mejor manera ante una situación inquietante en la que la vida de las personas está en juego. La sombra de lo que sucedió en Valencia es alargada.

Es cierto que a más de uno se le ha ido la mano con una sobre exposición al mostrase con botas y chalequitos metiéndose en el agua y haciéndose vídeos para redes, muchas fotos en zonas inundables e incluso midiendo la profundidad del agua con un palito... Esa imagen es evitable, innecesaria. Pero nadie es perfecto, como relata la frase final en Con faldas y a lo loco.

Pasará la tormenta, en todo caso, y ya se verá si de la tragedia se aprende algo y se acometen de una vez las obras hidráulicas imprescindibles para conseguir dominar el sentido del agua cuando ésta cae en la proporción que lo ha hecho. Como por ejemplo la conexión del pantano de Bornos al embalse de Guadalcacín, que evitaría la inundación en Jerez, El Puerto o Arcos y que se lleva reclamando por parte de las organizaciones agrarias desde hace años y está en manos de la Junta, que tiene redactado el proyecto, pero no lo ha acometido. Obras que electoralmente tienen escaso rendimiento pero que son cruciales, más a tenor de este indiscutible e impredecible cambio climático que nos recuerda la debilidad humana frente al inmenso poder de la naturaleza.

PSOE-A. Es sorprendente el nivel de bajo perfil que está alcanzado el PSOE en Andalucía y sería complicado recordar una etapa más sombría, desde luego nada que ver con aquella maquinaria que manejó el poder andaluz durante tantos años y que le hacía casi imbatible. María Jesús Montero no está, su agenda andaluza está trazada con esporádicas visitas organizadas y el cierre de las listas al parlamento y los conflictos que ello origina en las diferentes provincias le molestan. Todo el jaleo orgánico, y en un partido como el PSOE eso forma parte del día a día, lo intenta dejar en manos de su secretario de organización, Paco Rodríguez, alcalde de Dos Hermanas. 

Es incomprensible que durante estos días trágicos de lluvias y desalojos solo haya comparecido desde la delegación del Gobierno en Sevilla y casi no haya pisado el terrero, ni tan siquiera en un pueblo como Grazalema gobernado en mayoría absoluta por el PSOE. Por el contrario, Juanma Moreno ha estado presente a diario en todas las imágenes de la tragedia y los miles de mensajes recibidos en redes sociales aúpan de nuevo su figura, una marca -la suya- que está muy por encima de la del PP. En Andalucía el PP es Juanma Moreno, por eso se está separando de todo el ruido nacional, de la confrontación, mostrándose cercano al ciudadano en tiempos delicados y, por ello, tanto la desgraciada tragedia de la colisión de trenes como la gestión de las torrenciales lluvias le resitúan probablemente de nuevo en la senda de la mayoría absoluta y, para remate, la campaña inminente del 28F con enormes carteles instalados en las capitales de provincia donde se pondrá en valor la figura del ciudadano le consolidarán como la única opción posible de gobierno, sea con mayoría simple o absoluta. Con paso seguro. El de los andaluces, el suyo propio.

El PSOE-A, mientras, no sabe muy bien por dónde tirar y se teme lo peor. Con razón. La crisis por los cribados de mama está superada y aunque la sanidad sigue siendo el cordón más débil del gobierno popular, todo lo que ha sucedido en el último mes resitúa al PP y hunde un poco más a un PSOE-A que tiene muy claro que sus posibilidades pasan por el 2030 y que lo más probable es que para entonces todo haya cambiado, liderazgos y candidatos y conocedores como son de sus propios latidos no pocos andan ya midiendo cómo situarse en el próximo escenario porque éste no ofrece margen para el gobierno. Y son muchos para pocos puestos.

El único elemento por medir es si el PP logrará la mayoría absoluta o hasta qué punto se queda lejos de ella y hasta dónde va a crecer Vox, que en provincias como Almería, Cádiz o Huelva va a estar muy fuerte. El PP y Vox necesitan trazar una agenda común y tras lo sucedido en Extremadura, Aragón y, tal vez, en Castilla y León, veremos cómo queda el escenario andaluz, aunque la diferencia es que la marca Juanma Moreno es mucho más sólida que todo lo que tiene el PP en otras comunidades y, además, se enfrenta a una María Jesús Montero que no está sobre el terreno y que afronta unos comicios con el estigma de un PSOE nacional muy tocado y de ser la número dos de Pedro Sánchez, que es, a la vez, el que más aporta electoralmente a su partido y el que más le resta. Qué difícil resulta en política asumir cuando tu tiempo ha terminado, pero esto no solo le pasa al presidente del Gobierno sino a otros muchos, alcaldes sobre todo y candidatos que aspiran a serlo, que no saben medir cuando toca separarse del cargo y dar un paso atrás. Y suelen terminar mal por no saber retirarse a tiempo.

Andalucía, pese a todas las tragedias con que ha inaugurado este año, camina con paso seguro. 28F. Distinto es que no todos tengan seguridad en la densidad de su pisada.