Ocho microrrelatos de amor

Fenómenos costeros en las playas malagueñas. - Álex Zea/Europa Press
El tiempo no pasa: pasamos nosotros dejando huellas en la arena de una playa extraña; huellas que el mar borra en sus idas y venidas.

I

Los sueños empezaron a ser devastadores. La ansiedad derivada de ellos se volvió cada vez más insufrible.

II

Soy una mujer negra. Y porque soy negra, soy hermosa. Supongo que entenderás lo que estoy diciendo.

III

El tiempo no pasa: pasamos nosotros dejando huellas en la arena de una playa extraña; huellas que el mar borra en sus idas y venidas.

IV

Quería contarte una triste y hermosa historia de amor, pero ahora será imposible. ¡Oh, Dios mío! Una bala ha atravesado justo el centro de mi corazón.

V

Tuve una juventud feliz y privilegiada, cuyos días, por ley de vida, nunca volverán. Mis dotes de seducción fueron ilimitadas. Tal llegó a ser mi fama de seductor que, como Julio César, fui llamado el hombre de todas las mujeres y la mujer de todos los hombres.

VI

Fue un peso que me acompañó durante toda mi existencia: ser el hombre de todas las mujeres y la mujer de todos los hombres. Es complicado explicar mi situación y mi trayectoria. Y más a estas alturas de la vida.

VII

En este mundo inexplicable hay dos clases de personas: las que saben decir "te amo" en el momento adecuado y las que siempre lo hacen tarde, mal y sin ningún resultado. Esto es una declaración de guerra.

VIII

El amor es como el viento: acaricia o arrasa; construye o destruye; nos impulsa o nos olvida; aparece y desaparece; nos hace felices o desdichados; es indomable... juega con nosotros a su antojo... Y, sin embargo, a pesar de estas contradicciones, incongruencias y fatalidades, no seríamos nada sin él.