Dejarse llevar y culpar a otros
Muchos dicen que cada sociedad tiene lo que se merece, algunos dicen que tiene lo que se busca y yo digo que sobre todo tiene lo que quieren que tenga quienes la manipulan. Muchos dicen que somos responsables de todo lo que nos pueda suceder, mientras algunos creen que hay cosas inevitables, yo estoy de acuerdo con estos últimos pero aún así estoy convencido de que somos responsables de muchas de las cosas que pensamos que no podemos evitar.
Por lo general somos libres para elegir que hacer, pero lo cierto es que cuando no nos identificamos o nos sentimos dañados con algo sucedido a nuestro alrededor, no siempre nos paramos a analizar si tenemos alguna responsabilidad en ello o en si podemos hacer para arreglarlo, sino que culpamos directamente a las acciones y formas de pensar de otros, o incluso al azar.
Por desgracia raramente se adoptan posturas solidarias con quienes representan nuestros intereses en caso de que sus ideas se alejen de las nuestras, incluso con independencia de sus planteamientos y actuaciones. Por este motivo cuando no estamos de acuerdo con la actuación de un cargo público cuya ideología es ajena a las nuestra, le repudiamos.
Pero si hay algo innegable es que cualquier estamento o grupo social siempre es un reflejo más o menos directo de cómo piensan o actúan los integrantes de esa sociedad. Y no me refiriendo especialmente al ámbito de la política. ¿Quiere esto decir que allá donde miremos veremos cómo es la sociedad?
La respuesta es sí y no. Sí por lo referido a que quienes integran dicha sociedad pueden estar representados, pero no en cuanto a que esa visión esté representando a la propia sociedad.
La explicación es que las formas de pensar y las ideas más extendidas en una sociedad podrán estar lógicamente representadas en cualquier grupo formado por miembros de la misma, aunque también pueden estar otras muchas que no tienen porqué representar a la sociedad en el grado en que aparecen. Existe claramente un grado de impostura derivada de los intereses implicados.
El problema más grave que deriva de la falsa representatividad social de muchos grupos, es que frente a sus postulados y acciones parece haber un número cada vez mayor de personas que no se muestran críticas con ellos, seguramente porque creen que tales grupos conforman tendencias sociales que representan auténticos sectores de opinión, cuando en realidad son pura impostura mediática que pretende transmitir una falsa imagen de representatividad social, cuyo fin último es transformar la sociedad en beneficio de quienes la promueven. Crear y apoyar unas tendencias ideológicas haciendo proliferar a ciertos grupos para que las representen, es una táctica miserable que solo logra manipular a quienes carecen de un mínimo de sentido crítico. Los demás los cazamos al vuelo.