Dr. Antonio Monclova Bohórquez

Dimitir debe ser una palabra rusa

El ministro de Interior reconoció monitorizar las redes para vigilar los bulos que puedan perjudicar al esclarecimiento del accidente y recomendó informarse por los medios oficiales.
Uno de los vagones del tren de Iryo. | Europa Press.
Uno de los vagones del tren de Iryo. | Europa Press.

Viendo que no podían involucrar al partido de la oposición (y menos responsabilizarlo) en el accidente ferroviario de Adamuz, el gobierno está lanzando en sus medios afines insinuaciones ofensivas comparando como actúan ellos con como lo hizo el gobierno valenciano en la catástrofe que ocasionó la DANA de 2024. Esto está fuera de lugar, es un claro intento de politizar el dolor de las víctimas. Mientras tanto el gobierno y sus medios afines no paran de decir que no es momento de politizar, en un intento de frenar tanto las opiniones y críticas en redes sociales como la labor informativa de los medios de comunicación que se apartan del discurso oficial. 

El ministro de Interior reconoció monitorizar las redes para vigilar los bulos que puedan perjudicar al esclarecimiento del accidente y recomendó informarse por los medios oficiales. Son ellos los que crean confusión al filtrar la caja negra del Iryo y las llamadas telefónicas del maquinista del tren de Adif contra el que impactó el Iryo, para crear interpretaciones ambiguas. Además, informaron que se estaba buscando un bogie (carretón) del tren Iryo fundamental para determinar que provocó el accidente, pero curiosamente un periodista del New York Time lo encontró en un arroyo no acordonado cercano al lugar del accidente y publicó la noticia. Para evitar críticas a la investigación que realiza, el gobierno dijo rápidamente que ya conocían el hallazgo, pero lo cierto es que no informaron. Quizás fue para ganar tiempo y obtener algún indicio que apoyase su relato culpando del accidente al tren de Iryo, mientras los medios afines al gobierno difundían que en el accidente pudo influir un fallo de mantenimiento de ese tren o su elevado peso. Parece que intentan ganar el relato en lugar de esclarecer las causas del accidente.

Hace unos meses el ministro anunciaba que los trenes de alta velocidad podrían circular a 350 Km/h y, tras decirnos que no hay problemas en la vía y que prácticamente todas las incidencias son extremadamente raras y fortuitas, esta semana anuncia la reducción de velocidad en buena parte de las líneas de la red de hasta 160 Km/h en tramos conflictivos. De cachondeo.

El viernes pasado salió el informe preliminar sobre el accidente ferroviario y señala que el tramo de vía por el que circulaba el tren de Iryo ya estaba dañado antes de descarrilar. El mismo día, antes de que el ministro informase de esto en rueda de prensa, filtraron a los medios afines al gobierno un audio de un maquinista diciendo que el día previo al accidente paso por aquella vía y no notó anomalías, pero nadie dijo que ese señor se refería a la vía por la que circulaba el tren de Adif, el Iryo iba por la otra cuando descarriló. Intentan liar hasta el final sabedores de que no están manteniendo bien la infraestructura ferroviaria española y durante esta semana el número de mentiras no ha parado de crecer. No al control político de la Justicia. Fuerza y salud.