Un pequeño grupo de políticos viajeros
Estimado lector, hoy voy a narrarte un cuento, una historia que bien podría ser verídica. Imagínese un antiguo Reino recorrió en coche un pequeño grupo de políticos desocupados. Pongamos que eran cuatro y que la marca del vehículo era francesa. Estaban contrariados porque les habían desahuciado el partido político que uno de ellos llegó a liderar y sabían que si querían rehabilitarse necesitaban el apoyo de los votantes de base de su partido. También sabían que con su talante y su labia podrían embaucarlos, más aún cuando abundaban los simpatizantes del partido que se habían comportado demasiadas veces como forofos futboleros. También sabían que lograrían sus apoyos prometiéndoles levantar un escudo social inmenso.
Por entonces, el pequeño grupo de políticos viajeros ya tenía montado un negocio, aun pequeño pero lucrativo. Un negocio cuya ilegalidad no le impidió prosperar al amparo de algunas empresas e instituciones públicas, aunque ellos ya estaban pensando en la manera de ampliarlo. Durante las largas horas de carretera el pequeño grupo fraguó un plan cuya primera parte sería hacerse con el control del partido y la segunda llegar al gobierno del Reino para así colonizar las instituciones del Estado. Sabían de sobra que la avaricia y las ansias de poder de otros muchos políticos les permitiría llevar adelante su plan. Por desgracia lo consiguieron.
Tras hacerse de nuevo con su partido, el líder del pequeño grupo de políticos viajeros aprovechó el descontento ciudadano para presentar una moción de censura contra el gobierno que había en aquel momento. Su partido había caído estrepitosamente en las últimas elecciones nacionales y sus votos eran insuficientes para ganar la moción, pero contaba con los votos de todos los nuevos partidos de izquierda y los que faltaban se los pidió a un partido minoritario a cambio de dejarles participar en el negocio que ya tenía en marcha. El partido minoritario le había dicho al gobierno que votaría contra la moción de censura, pero ante la oferta decidió apoyarla y el partido del pequeño grupo de políticos viajeros se hizo con el gobierno del antiguo Reino.
Desde entonces el nuevo partido gobernante favoreció la corrupción y los negocios ilegales de muchos de sus políticos y de muchos de sus allegados, que cobraban comisiones a empresas para favorecer sus actividades, repartían fondos públicos a organizaciones afines al gobierno, compraban voluntades a cambio de ese mismo dinero y de favores, etc. En fin, que actuaban como lo haría una organización criminal y lo peor, si cabe, era que para mantenerse en el poder su líder pactaba con los peores enemigos del Reino y utilizaba su soberanía como moneda de cambio, manipulaba a sus ciudadanos con actuaciones sectarias y les arruinaba con falsas políticas sociales. ¿Conocía el lector este cuento? No al control político de la Justicia. Fuerza y salud.