El sesgo del autoengaño
Probablemente, para todos los que le rodean a la conyugue del presidente consideran que lo que ella hizo no era para tanto. Dirán que están hartos de ver cosas similares en tal o cual ayuntamiento y diputación.
Lo cierto es que en España estamos tan acostumbrados a que sucedan casos este en todos los ámbitos, que ya no hay una condena moral unánime y mucha gente hasta lo justifica.
En casi nada hay códigos éticos ni controles de la corrupción y los políticos en general siempre se han dedicado a meter en organismos públicos a todo tipo de apecebrados.
Gente más experta que yo han establecido los sesgos que pueden llevarnos a aceptar la corrupción:
1. Normalización del comportamiento: con el tiempo nos acostumbremos a ver actos de corrupción como algo común o inevitable.
2. El sesgo de conformidad social: adaptarse a lo que hacen los demás para ser aceptado por el grupo y no me atrevo a denunciar por si me expulsan del grupo.
3. Efecto espectador: Cuantas más personas están presentes ante una situación incorrecta, menos probable que alguien actúe (si todos estaban viendo lo de Begoña y nadie hacia nada es porque todos daban por hecho que debía ser lo normal.
4. Disonancia cognitiva: es la incomodidad psicológica de sostener dos ideas contradictorias (si trabajo en una Universidad a la que admiro y en cuyo prestigio confío, no me puedo creer que metieran a la esposa del presidente solo por ser quien es, habrá alguna explicación.
5. Estatus quo: preferencia por que las cosas se mantengan como están, incluso si son injustas (vale, es injusto que hicieran esta cátedra rara, pero yo cobro tanto al mes, me gusta mi trabajo y no quiero perderlo.
6. Miedo a represalias: nadie denuncia por temor a que le echen (menos van a arriesgarse los funcionarios con sueldo garantizado de por vida).
7. Racionalización moral: justificar conductas inmorales para proteger la propia imagen (hay gente que roba más, tampoco es que esto le moleste a nadie o alguien tiene que hacerlo).
8. Optimismo irreal: creer que los daños son menos importantes de lo que realmente son (tampoco hace tanto daño esa cátedra de nada o que no tenga un título tampoco es para tanto, sin darse cuenta de que el dinero era del contribuyente).
9. Despersonalización del daño: cuando el daño causado por la corrupción se percibe como abstracto o lejano (parecía que no era para tanto, pero sí lo era porque afectaba al prestigio de la institución y sobre todo a gente que trabaja muy duro por tener una cátedra).
Este desgraciado caso indica que algo no funciona en las universidades de nuestro país, porque si esto ha sucedido en una de las más prestigiosas, qué no habrá podido suceder en otras.
También indica que bastantes ciudadanos carecen de un mínimo espíritu crítico y al parecer les da igual ocho que ochenta. No al control político de la Justicia. Fuerza y salud.