De la desescalada y otras asimetrías

La menor cifra diaria de muertos desde el 20 de marzo. Si el número de curados empieza a superar al de nuevos contagiados, estamos ya en condiciones...

La menor cifra diaria de muertos desde el 20 de marzo. Si el número de curados empieza a superar al de nuevos contagiados, estamos ya en condiciones de doblegar la curva. Era el mensaje de Sanidad en el comienzo del fin de semana. Ayer, gama de charcos y grises, sin misas ni romerías, los niños, 42 días después, por fin, retornaban a la calle, al trote y a las carreras, a la cara llena de churretes y al “No te alejes tanto, nene, que te pierdo de vista”, a las caídas y al llanto, a las rodillas doloridas y al milagroso ‘cucú sana’. La simbología de la rutina, de la normalidad cotidiana, tantas veces anodina, recobrada ahora, fugaz e intermitentemente, capitidisminuida, se convirtió en el mayor aliciente del último domingo de abril. Daba igual que lloviera o que la partida de ‘Fornite’ estuviera a medias: había que salir como fuera, tras 6 semanas resistiendo en reclusión domiciliaria, porque se trataba de la expresión más diáfana y primaveral del triunfo de la vida sobre la muerte. Pero no hay que lanzar las campanas al vuelo. No existe todavía terapia farmacológica validada para superar la enfermedad. La vacuna no estará antes de un año, advierten los expertos, y el maldito COVID-19, tengámoslo presente, ha llegado para quedarse. Convivir bajo el mismo techo con el miedo y la esperanza nos tiene con el alma en vilo. Ni siquiera el test rápido a sanitarios llega a todas partes (en la provincia, la realización de la prueba de anticuerpos a profesionales se circunscribe exclusivamente al complejo hospitalario capitalino y a la Jaén Sur: Ni rastro de su extensión, por el momento, a las áreas sanitarias de Andújar, Linares y Úbeda) y las PCRs, a veces, por defecto (en la toma de la muestra o en su posterior transporte y manipulación), dan negativo en positivos que, si terminan falleciendo, nunca serán incluidos en la estadística oficial de víctimas. Para descartar nuevos casos de supuestos infectados, asimismo, no nos fiemos tampoco de una sintomatología-tipo que es mucho más amplia de la que vulgarmente venimos manejando…

La desescalada aporta esta misma semana, martes y miércoles, guardando el distanciamiento social preceptuado, sendos plenos presenciales en la Diputación y el Ayuntamiento de Jaén. El ‘barrido’ de partidas, una a una, departamento a departamento, traerá como consecuencia unos presupuestos remodelados que priorizarán la atención urgente a la población más vulnerable, entre la que se encuentran infinidad de familias que hasta el estado de alarma y el confinamiento no habían sido usuarias/beneficiarias de los servicios sociales comunitarios. Son los nuevos pobres de solemnidad, afectados por EREs y ERTEs, autónomos con el cierre echado, emprendedores y ‘buscavidas’ que muy probablemente vivían al día y que hoy ya no disponen de lo imprescindible. La Renta Mínima Vital, cuando llegue, se complementará con los programas locales de auxilio. Mañana, el pleno de la Diputación modifica la ordenanza de subvenciones en caso de emergencia social. 15 millones de euros de Emergencia y otros 8 millones de Cooperación, inmediatamente, puestos a disposición. El Ayuntamiento de Jaén, además de analizar la situación específica derivada del coronavirus, incidirá en dos titulares de actualidad de hondo significado. El contrato de los autobuses urbanos con Castillo, a decir del Consejo Consultivo de Andalucía, es nulo de pleno derecho, al menos desde 1987. “Una concesión plagada de irregularidades desde su origen”. En tiempos de pandemia, sin molestar a nadie, como acostumbraba, nos dejó una de las mujeres más influyentes de Jaén en la segunda mitad del S.XX, Pilar Palazón, adalid de la libertad, la izquierda ilustrada y la puesta en valor del legado íbero. No pudimos despedirla como merecía, pero habrá un mañana cercano, en el universo plausible del mayo de la desescalada y el desconfinamiento, en que podremos rendir tributo a su memoria remarcando su nombre donde corresponde. Sea.