'El invierno más largo'
Un invierno interminable que empezó hace ahora once meses. Aún recuerdo nítidamente los destellos de aquel puente del Día de Andalucía en que, desinhibidos, despejábamos la incógnita acerca de un enigmático y remoto virus asiático. Fue poco después cuando, sumidos en la preocupación y la enfermedad, el miedo se apoderó de nosotros. Y la muerte se hizo desoladoramente anónima. “Esa debía ser la peor despedida: que no hubiera despedida”. En “El invierno más largo” de Cecilia Ekbäck se reflejan las angustias que, hoy por hoy, nos aturden, asfixian, atenazan. Así en la pandemia como en la montaña, así en Laponia como en España. Al tiempo que la tasa de propagación de contagios se contiene, crece la sensación de impotencia respecto a la pronta extensión/universalización de la vacunación y a la capacidad de defensa del sistema para impedir el último arreón de la devastación pandémica en términos de vidas humanas y empleo.
La agenda de inauguraciones precocinadas que trajo la penúltima semana de enero al presidente Moreno Bonilla a Linares (70 trabajadores de El Corte Inglés de Linares se recolocarán finalmente en la tienda de Jaén), lo devolvió a estos pagos, la tarde del pasado jueves, camino del remozado centro de salud de Jimena (la patria chica de la eficiente Catalina García), y, horas después, en la capital, a conocer de primera mano las mejoras introducidas en el Neurotraumatológico y en la residencia ‘Puerta de Andalucía’, escenario programado para reafirmar la promesa, ante el alcalde Julio Millán, de que el tranvía será una realidad antes de que acabe el año. Juanma sabe que su travesía hacia la reelección pasa inequívocamente por reforzar la marca ‘PP-A’ en provincias donde, en sus principales ciudades, carece tanto de alcaldes carismáticos como de líderes municipalistas al asalto del poder. El reciente desencuentro de las ‘Ángelas’ (Isac e Hidalgo) en Linares, la enésima trifulca interna en Úbeda o la manifiesta invisibilidad del grupo popular en el Ayuntamiento de Jaén, no son episodios precisamente edificantes. Por eso, su heraldo orgánico, Loles López, se pasó antes por Jaén a pasar revista. No es que el estado de cosas actual determine la continuidad de Juan Diego Requena (JDR) al frente de la presidencia provincial del partido, ni siquiera la obligación añadida de Juan Bravo de venir a casa de los suegros más veces de las necesarias, aunque en materia jerárquica, opinión trascendente en los temas de Jaén, resulte sintomática la creciente influencia de la viceconsejera de Salud.
Con casi 10.000 parados más en el comienzo de año, según la EPA, la reactivación de Jaén tras el coronavirus dependerá en gran medida de su decidida predisposición a afrontar el desafío tecnológico digital a través del plan Next Generation EU (quédense con el epígrafe de los fondos europeos de recuperación y resiliencia porque a ese cajón de sastre habrá que remitirse hasta 2023 en todas las iniciativas tendentes a salir del pozo). De él hablaba Juan Marín, el vicepresidente de la Junta, hace apenas unas horas, cuando elevaba la primera partida ITI del Ejecutivo autonómico para Jaén de 90 a 113 millones de euros. De sus declaraciones se colige que siguen sin enterarse muy bien de qué va la vaina (qué puede y qué no se puede adscribirse a las directrices de la ITI), pero al menos no le hacen ascos a la pública rectificación. En la apuesta Next Generation EU de Jaén podría jugar un papel crucial Geolit. Y para levantar Geolit, para que Geolit vuelva a ser lo que nunca debió dejar de ser, la Diputación aboga por una nueva estructura ejecutiva que incorpore a un/a director/a del parque (suena para el puesto la economista Ana Cobo, ex delegada del Gobierno andaluz en Jaén), asistido/a técnicamente por una empresa especializada en la captación de inversiones (la mejor situada en el concurso convocado es la cordobesa Rurápolis, cuyo socio-director es el consultor/ingeniero agrónomo Miguel Ángel Molinero). Cobo y Molinero podrían personificar en el futuro inmediato ese nuevo impulso de Geolit que atraiga proyectos empresariales innovadores al eje Mengíbar-Linares. Asaja, COAG y Cooperativas Agroalimentarias (UPA se desmarca), entretanto, rechazan el Decreto de Convergencia, por el que se regulan las ayudas de la PAC para las campañas 2021 y 2022, justo antes de que entre en vigor la nueva PAC en 2023. Una convergencia “acelerada de los derechos de pago básico”, ideada por el gabinete Planas, sin anestesia, denuncian buena parte del sector oleícola y de la oposición. “Una tasa plana, en toda regla, que prima la superficie frente a la producción”, malmete la consejera Carmen Crespo. “Sólo perderá el 1 por ciento de los perceptores, que cobra por encima de los 100.000€”, tercia el socialista JFS (Juan Francisco Serrano), en un acalorado cara a cara con JDR en Diez TV. El invierno, el largo invierno, y sus rigores.