José Chamorro López

Corto espacio

Coged la historia, repasadla, veréis que está saturada de emperadores, césares, reyes, príncipes, caudillos, califas, emires y presidentes electos
El Puente Zuazo nos une a la península | A.I.
El Puente Zuazo nos une a la península | A.I.

Nacimos animales, qué duda cabe, y fuimos un grupo más entre ellos, con necesidades semejantes e idénticos instintos, sabiendo además que el subsistir pasaba por la cacería de unos contra otros. La fuerza y el valor eran los dones superiores de hombre y mujer. Se puede ser creyente, laico o ateo, considerar la Biblia como un texto sagrado o como una historia con fondo de fábula según los negacionistas de toda sombra de espiritualidad, ángel alado o demonio con tridente, pero lo que sí es cierto es que eran por aquel entonces cuatro o cinco personas: Adán, Eva y sus dos o tres hijos  y ya vivió en ellos y con ellos el odio, la envidia, el crimen, la tristeza, el dolor, la madre herida para siempre en su alma, el padre evitando transformarse en mano vengadora de su hijo, la inocencia muerta, la falta de valores y virtudes cubierta por la carpa del asesinato. ¡Y tenían toda la tierra para dividirla en cinco partes! Ya no eran animales, una ráfaga de odioso y homicida viento, los había transformado en “seres humanos”. Aquel día sí vencieron las “mascotas”; hoy día son polichinelas, zánganas y mantenidas.

Coged la historia, repasadla, veréis que está saturada de emperadores, césares, reyes, príncipes, caudillos, califas, emires y presidentes electos. Ellos han manejado la historia, como hoy se manejan las estadísticas y le han dado el perfil que el mando y la moneda consiguen fácilmente imponer. La historia y su memoria son una adaptación del original, de la verdad, donde el parecido a veces ha sido inexistente. Hay una “intrahistoria” cuya finalidad era acabar con este “fraude escrito”, pero ha sido absorbida por una parcialidad más empecinada que la de los mandatarios mencionados. Hay un hecho totalmente cierto, la enorme ambición de los seres humanos queda perfectamente manifiesta en esta parte de la didáctica que comenzamos a llamar historia. La posesión de propiedades y el deseo de poder sobre los demás es la norma de aquellas personas, más fuertes de carácter o de morfología física y más adelante con mayores medios agresivos para oprimir al conjunto.

Comienza y luego se afianza con el paso de siglos hasta asentarse en dos planos diferentes la vida de los pueblos, los que mandan, oprimen y hacen leyes a su antojo y la masa ese conglomerado amorfo, enquistado en su estrecho espacio de trabajo, sin capacidad de decisión y con la sola idea de obedecer ciegamente, porque el querer intentar alguna otra cosa es vivir por detrás de rejas y cerrojos. La humanidad, sustantivo femenino, vive la represión y opresión propia de su género. El cobarde es un indigente sin posibilidades. El valiente, un poseedor de escudo y pólvora.

Para ser héroe hay que tener una excelsa parafernalia de ejércitos y armas. Algún político de ignorancia daltónica, -los hay en abundancia - hizo creer que había sangre de color azul en los propietarios de las llaves del reino consolidando en las familias regias, el traspaso de poderes. ¿Qué había que saber de la historia de la humanidad, durante el tiempo de estudiante? Fundamentalmente batallas, conquistas y heroicidades. La idea dominante durante siglos y que no deja de tener su llama viva es la de conquistador, vencedor y la consiguiente asimilación de los terrenos ocupados, que se anexionan al victorioso. Dios por medio, más manejado que adorado, para poder así adornar, el allanamiento y la criminal ocupación de los pueblos con la palabra “cruzada”, que concedía indulgencias a esas expediciones por parte de los poderes mundanos, pero en realidad es más probable que el Creador se la concediera a quienes ponían el cuello, que a los que blandían la espada. ¿Marchaba a la par, cultura, civilización y derechos sociales y particulares? Sí, pero su progreso no era capaz de terminar el salón de la participación, que la vida hogareña precisa, para no estar laminada por la primera apisonadora de corte imperativo que la humilla y rompe. Pero todos los edificios tienen ventanas por donde entra un aire que intenta restaurar la atmósfera contaminada por los humos irrespirables del poder.  

En el siglo V a.C. surge en Atenas (Grecia) una forma distinta de vida socio-política, una forma de gobierno directo, donde solamente los “ciudadanos libres”  participaban directamente en la toma de decisiones, lo cual era un logro sin precedentes que les servía para defenderse de lo que ya estaban saturados, de las oligarquías de la época. Solón derroca al sistema aristocrático y la Democracia directa vive sus mejores momentos en el siglo de Pericles. Los ciudadanos (parecía inalcanzable) votan directamente en asamblea las decisiones a tomar sobre su ciudad. Qué extenso tendría que ser este artículo. No es posible. El germen de la democracia ha resistido y sigue resistiendo llegando a dar buenos frutos en bastantes regiones del planeta a pesar de los huracanados vientos de las dictaduras, la gélida nieve del engaño igualatorio, las crecidas de sus ríos de corrupciones y las inundaciones ocasionadas por tanto enfrentamiento fratricida o entre naciones que van a hacer posible que no haya espacio para reptar tanta sangre derramada porque la solidez de su coagulación taponará todos los caminos. De verdad, ¿somos seres humanos?. La vida da muchas vueltas, algo muy cierto, es decir, regresa como la noria al mismo lugar, no es un camino de avance continuo. La ciencia y la técnica que se han dado cuenta de la malversación de los caminos socio/políticos camina con paso firme a espaldas de los poderes establecidos a lo que no les agrada su progreso, pero aprovecha su inventiva para reforzar cada vez más su peligroso armamento.

La paz es el fantasma de la rancia opereta que se canta en los mítines. Los modernos Iriarte y Samaniego, han hecho fábula laicista de las creencias que nadie puede negar a la vista del universo existente, sin la mano humana. Las Constituciones comienzan a parecerse al “becerro de oro” al ser transformada por “falsos Moisés” en icono de desobediencia, conveniencia o convenio. En las guerras o no hay inocentes o todos somos culpables, porque siguen muriendo niños y soldados que nada saben de la causa de los conflictos. La Isla es más simpática. Aquí se hizo un puente y el agua lo ha abandonado y se hizo una Constitución, cuando no había seguridad de que fuéramos a ser nuevamente nación independiente. Manejamos la hora mundial, pero no nos sirve para ser puntuales. Encendemos multitud de cirios, pero no tenemos vela que mantenga “la luz” que se precisa de modo indefinido. Nos libra el mar, que nos hace marinero y constructores navales. El puente Zuazo que nos une a la península. La sal cuya luminosidad va pareja con nuestro ingenio y ese mirar poético hacia los caños. Quizás aquí hay suficientes medios para poder definirnos como "Seres Humanos”.