José Chamorro López

El último milagro

on las siete y quince de la mañana. El movimiento de personas en los grandes núcleos urbanos es enorme
Corazón humano.
Corazón humano.

El milagro, se viste de "milagro" sin darnos ninguna opción a que un día podamos contemplar su desnudez. El hijo de la viuda de Naín, la hija de Jairo y Lázaro, son excepciones de la creencia cristiana al único hecho que hoy día admite el concepto de milagro, el poder de resucitar. Fuera de esto, lo que la naturaleza nos ha enseñado y lo que el ser humano ha conseguido, nos parecía antes de verse o llevarse a cabo, no un milagreo, sino un auténtico imposible. Pararse a analizar es trasladarse al mundo de la realidad evolutiva, dejando aparte, por fraudulento, a todo ese otro "falso mundo" de la adivinación, el juego espiritista, la pseudociencia y el manejo interesado con las conciencias de personas en las que la ansiedad, depresión, baja o nula autoestima, tristezas por pérdidas irreversibles o por desengaños amorosos de todo tipo, ponen en manos ineptas sus emociones y su deambular por esta vida.

Son las siete y quince de la mañana. El movimiento de personas en los grandes núcleos urbanos es enorme. El despliegue de vehículos por carreteras, calles y plazas se hace colapsante. Estaciones y aeropuertos dan la impresión de una colmena que obra sin juicio razonable. Es la vida diaria, pero esta vida mantiene su movimiento gracias a que un órgano muscular hueco con características de bomba impelente y aspirante, capacidad de generar actividad eléctrica sin estímulos externos, sino por poseer células especializadas en ello y con sublime leyenda romántica, desde el principio  de la concepción (3ª/4ª semana) hasta el último suspiro de nuestra existencia no deja de latir, a razón de unas 100.000 veces al día, sin posible descanso, pues sería su final, sino solamente con la relajación diastólica que le renueva. No es este lugar para descripciones fisiológicas, sino solamente para pensar que tenemos una única bomba de este tipo, que su tejido es suave y blando, no hay dureza metálica y que es el verdadero rayo que no cesa, porque sin su luz (automatismo) y sin su estruendo (contracción muscular que no admite pausa) todo este maravilloso planeta tierra, no tendría quien lo comentase, ni quien le conociera en su origen y evolución. Parece un milagro la existencia de este órgano que Cupido persigue con sus flechas en estas fechas. Pero es posible.

No sé cuánto nos durará el título dignamente conseguido de "descubridores del nuevo mundo" porque la historia que debe ser fiel y verdadera, quieren transformarla en una especie de ramera que comparte lecho y copulación con el poder establecido y corrupto con la moneda y el cargo. Pero imaginémonos aquel "tierra a la vista" y el desembarco de nuestros "descubridores de nuevas tierras" en la costa americana y una vez que el júbilo ensordecer cede, el "Almirante" (Cristóbal Colón), hubiese sacado de su "faltriquera" un pequeño aparato, pulsar con sus dedos sobre su superficie y tras ello dirigirse a la tripulación, diciéndole que va a comunicar a los Reyes Católicos la experiencia vivida. Darle por loco (camisa de fuerza incluida) hubiera sido lo mínimo que aquellos navegantes hubieran hecho con su jefe. Comunicarse a distancia eso no solo sería un milagro, sino un verdadero imposible. Pero fue posible.

Verse en el aire, dentro de una gran aeronave de pasajeros, siempre hace pensar en inestabilidad e inseguridad, cuando no frenético miedo, aunque con entretenimiento se intente disimularlo. Pero antes penetrar en el aparato volador, desde el suelo, ver una masa enorme que en grandes aviones como el Boeing 737 con pasajeros incluidos sobrepasa los 400.000 kilos y decir, figurémonos, a alguien de hace una década de siglos, que toda esa maquinaria no solo se suspende en el aire, sino que alcanza, escalofriantes velocidades, se comprende que dirían que era totalmente imposible. Los filósofos griegos a los que nadie les negará su inteligencia, no creían que el poder volar fuera una posibilidad científica realista. Soñaban con ella, pero consideraban que era atributo propio de dioses, héroes y magia, aunque uno de estos sabios Arquitas de Tarento, inventó una máquina de madera "la paloma" que se movía a vapor y fue uno de los primeros intentos de ingeniería aeronáutica. Todavía cuando veo despegar estos aparatos me sigo diciendo, no lo creo, es imposible, pero la ciencia lo explica y es posible.

A la luna le han hurtado la corona de "Reina del romanticismo" las pisadas de unos seres humanos, a los que el poeta nunca perdonará. Me diréis ¿y por qué no puede continuar teniendo el astro satélite los mismos atributos? Muy fácil: porque las cosas cuando se descubren totalmente pierden su encanto. Salir del planeta hacia el universo era imposible para el ser vivo y era una barrera solo soslayable y apoyado en la creencia, tras el dejar de existir. Si era un milagro, un imposible, pero la ciencia lo hizo posible.

Lucen los cientos de tomos de la Enciclopedia Espasa/Calpe su senectud abandonada en las estanterías de numerosos salones y bibliotecas. De fuente esencial del saber han pasado a ser figuras decorativas. No es una jubilación ( al jubilado se admira), es una desvalorización total y despreciativa a quienes cumplieron con la labor más cultural y erudita conocida. El libro que ha visto la decadencia del vecino, enroscado intenta vivir en condiciones cada vez más espurias, ajenas a sus méritos. Escalonadamente, pero a prisa pierde la batalla ante los ordenadores, los móviles, las redes y el más obsceno (figuradamente) CHAT e IA. Parecía imposible que el "todo está en los libros" cuál Armada Invencible, acabará siendo vencida por los tiempos progresistas. Los progresos científicos y tecnológicos lo han hecho posible.

No sé si estamos al comienzo, a la mitad o en el epílogo de la vida del universo. Tampoco sé si la inteligencia humana, que nos ha hecho saber y comprender todo lo hasta ahora existente, es una forma embrionaria o involucionada de todo lo que queda por descubrir y saber, pero lo cierto es que los seres humanos -los animales están en un ostracismo perenne, por mucho que le queramos dar importancia a sus invariables y diarios gestos- como el cordero que llama a su madre, estamos en un constante balido, un grito triste y angustioso ante tanta incógnita, ante un futuro imposible de escudriñar, porque no sabemos con certeza si algo o alguien lo conoce o si en verdad tenemos un "Cerbero", un "can cerbero" un guardián que nos lleve desde la dehesa en que estamos perdidos, al hogar/pesebre, que nos libere de la depredadora ignorancia que nos ahoga y no nos deja que el verdadero milagro, lo que hay tras el dejar de existir acabe de ser milagro y la ciencia nos demuestre que es posible.