Se le pide a abril
Es absurdo pensar que el mundo va a ser mejor, más interesado sí, más corrupto también. Las leyes han perdido respeto y muestran su debilidad ante los diferentes y variados puntos de vista a que se someten. Las Constituciones son modelos de escaparate. Luego cuando entras a interesarte por su verdadero valor, resulta que tienen deficiencias que precisan ser modificadas en la parte de su articulado o bien mal nominadas o desarrolladas. Ya nadie camina, sale a la plaza o va al trabajo, sin llevar consigo, en su íntimo narcisista, un acumulo de “verdades” que intenta imponer a todo aquel que es capaz de escuchar su disertación. Aquello de: “tu verdad no, la verdad/y ven conmigo a buscarla/la tuya guárdatela”, del poeta, lo ha borrado el “maná ignorante” que la mediocridad ha traído. La realidad nos lleva nuevamente, casi día a día, a la mentira reiterada, por aquello de que “la mentira admitida universalmente se transforma en verdad”, hecho que resume la habilidad manipuladora que hace de la repetición una idea falsa con la intención de grabarla en el subconsciente colectivo, para que finalmente el cerebro empecinado por la insistencia la repita como creíble. Es un recurso poderoso en política para convencer al pueblo sin necesidad de pruebas es decir la mentira se convierte en una forma de acción política, la “post verdad” es decir la distorsión deliberada de la realidad para influir en la opinión pública sigue liderando la vida de socio-política de un país.
La manipulación, tiene un compañero de viaje, cónyuge, al que le une el mismo deseo de engaño deliberado de las personas, es el “plagio”. Es decir, la acción de copiar lo realizado por otras personas, queriéndolas hacer pasar por propias. Una cosa es la influencia que puedan tener autores creativos sobre los que están llamados a continuarles y que le muestran el reconocimiento de su valía y el querer asemejarse a ellos, siendo su fuente de inspiración y otra es el apoderarse de esa creatividad y utilizar el cerebro como “antiguo papel de calco” incapaz de conseguir algún cambio o modificación. Es decepcionante la nauseosa cuantía de plagios existentes en la esfera de las ciencias y las letras, muchas de ellas premiadas con los más altos honores de la sociedad. Premios dados injustamente, negándoseles a otras personas de más valía, porque se otorgan a los que piensan lo mismo que el poder reinante. Los que opinan diferentemente ya sabemos que no tienen lugar en el “cliché”. Aquí la acción política no solo es manipuladora de la población, sobre todo la más joven, sino que recoge o desprecia a los autores, según conveniencia del momento.
Domingo 12 de abril. Hay elecciones. Estamos en 1931. Era un primer paso en el programa electoral promulgado. Las elecciones eran municipales. Se elegían concejales y el triunfo estaría en quien consiguiera la mayoría de ellos. El sufragio fue universal masculino. La mujer quedó fuera hasta octubre de ese mismo año. No consiguió que su voto fuera reconocido. España como siempre interpreta estas elecciones municipales como un partido de fútbol, un plebiscito entre monarquía y república, donde lo importante más que ganar era destruir al contrario. En las grandes capitales de provincias, donde el número de votantes era mayor venció la república. En el cómputo total, y una vez vista la votación de los pueblos el número total de concejales, fue muy superior entre los monárquicos. De todas maneras, quedaron bastantes lagunas en el recuento que nunca se conocerán y las palabras legalidad y legitimidad no pudieron eludir dudas razonables, aunque lo real fue la famosa frase “España se acostó monárquica y se levantó republicana”. El Rey salió de la nación. Todo fue cuarenta y ocho horas después y aquel día 14, quedó como el de “la alegría del 14 de abril”. Luego se viviría el 9 se septiembre de 1931 en que Ortega y Gasset, entusiasta de la República, escribió el artículo “no es esto, no es esto, la República es una cosa y el radicalismo otra”. El cristal con que se miró estos acontecimientos era un vidrio sin transparencia.
Cuántos acontecimientos desde estas fechas comentadas hasta el día de hoy se han sucedido. Cuánto se ha sufrido. Cuánta sangre reptando el suelo de nuestra geografía, al haber abandonado involuntariamente y por la herida del odio, sus canales arterio-venosos. Cuántos enfrentamientos absurdos y emponzoñados entre familiares, compañeros de trabajo, amigos e inocentes criaturas. No se aprende. Desgraciadamente. Nunca tendremos estadistas que sepan y crean en su fuero interno, que tienen que gobernar para el bien de todos. Que todos somos trabajadores desde el que está abriendo una zanja a golpe de piqueta, al que en un habitáculo se esfuerza en conseguir prodigios que hagan más felices a sus semejantes. La desigualdad está en la valía personal y profesional. Estamos atravesando un difícil periodo de solidaridad, donde el insulto y el desprecio inundan en los distintos lugares de reunión y el delito de odio encuentra un lugar destacado en el Código Penal, señal de lo frecuente su existencia, nos rasgamos las vestiduras pregonando el “no a la guerra” (¿quién la quiere?) y no somos capaces de acercar nuestras posturas radicalizadas, para un entendimiento deseable y bienhechor.
Abril, es a ti a quién me dirijo. Tú que contactas tangencialmente con el mes mayo, aconsejale que nuestras elecciones andaluzas no sean como las de 1931. Que la transparencia sea óptima. Que los mítines muestren programas, no rosario de insultos y falsos testimonios, al contrario. Que puedan ser alegres los resultados, pero legales y legítimos a la vez. No hay que llegar a la utopía, he comenzado diciendo que es absurdo pensar que el mundo va a ser mejor, pero también es cierto que nadie puede afirmar que es imposible mejorarlo. Se precisan nuevos rostros entre los candidatos no por variar la faz, sino por cambiar las ideas que ahora mismo están radicalizadas y con tendencia independizantes en más de una zona. El “andaluces levantaos” ya no puede señalar al “señorito”, ahora somos los de a pie y sin cortijo, los que tenemos la obligación de saber utilizar aquello por lo que tanto se luchó, el sufragio universal, para que no se utilicen mentiras que quieran adquirir hábitos de verdad, y nos libremos de manipuladores y farsantes que una vez obtenido el cargo que desean, solo muestran detalles de desprecio al ciudadano, solemne narcisismo o canalla corrupción.
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