Entre confusos y erráticos

Es como si se hubiera producido un eclipse y todo se convirtiera en oscuridad, y cuando por fin amanece el brillo de la luz apunta a cualquier sitio, menos a nosotros y eso que los cursis dicen tan enfáticamente la musa literaria está de vacaciones o pasa mayúsculamente de infundirnos sus poderosas dotes inspirativas

Imagino, que a cualquiera de los integrantes del mundo mundial, de los mortales intrépidos que nos gusta revolotear en nuestros pensamientos, intentando encontrar nuevos ideas o buscar formas distintas mientras suceden las cosas a las que siempre nos acompañan, gozando o sufriendo ante la pantalla en blanco del ordenador, jugando con las palabras para comunicarnos con el resto de la gente, a través de grafismos, nos ha ocurrido una, dos e incluso más de tres veces, lo que hoy me sucede a mí, quiero escribir, deseo decirles algo nuevo, pero no sé qué.

Es como si se hubiera producido un eclipse y todo se convirtiera en oscuridad, y cuando por fin amanece el brillo de la luz apunta a cualquier sitio, menos a nosotros y eso que los cursis dicen tan enfáticamente la musa literaria está de vacaciones o pasa mayúsculamente de infundirnos sus poderosas dotes inspirativas.

Y a partir de entonces comienza a producirse un cambio de nuestra expresión facial, se nos pone cara., entre la ausencia, la indolencia, la irritación y el atontamiento, en lo que no acabamos de aceptar la amarga realidad y es que la búsqueda resulta inútil, y vuelve martilleante, amenazante y cruel, la misma pregunta ¿Qué les digo?

Llegados este momento, la duda nos asalta, qué camino escoger, entre confusos y erráticos, abandonar o continuar. Plantearnos, el hoy no es mi día, lo dejo y en otro momento lo intentaré o echarle ingenio y narices al asunto y afirmar, si soy capaz de hacerlo, porque no, recurriré a los sueños, a la observación de lo que sucede en mi entorno, utilizaré la fantasía, explicaré alguna experiencia, comentaré o daré, mi opinión sobre algún acontecimiento, en definitiva pondré en marcha mi imaginación y creatividad.

En ese momento, no sabemos si reírnos a carcajadas o silenciar esa voz interior que no para de decirnos, lo que quisiéramos hacer pero no podemos, y sentimos ese empujón hacia el precipicio de la nada que acaba sumiéndonos en el vacío. Además en estas circunstancias y para mayor angustia nos solemos empeñar en ser más originales que nadie.

Es importante y tractivo, dar nuestro sello personal a lo que escribimos, encontrar un tema inédito, envolverlo todo en un tono y estilo original y único, o sea que no nos ponemos la cuestión sencilla, ni nos damos demasiadas oportunidades para triunfar e invadidos por el desasosiego, no encontramos la manera de pescar nada en el mar del ingenio o cazar alguna veloz y saltarina idea en los secos y yermos campos de la sequía literaria.

Son ya muchas las hojas que reposan en el fondo de la papelera, y cuanto más contemplamos esta evidencia de nuestra impotencia, más nos en empeñamos en nuestra tozudez en proseguir, aunque no sepamos muy bien ni porque, para que o hacia donde, lo cierto que en estos momentos, uno no puede por menos, que sentir una sana envidia que se asoman con frecuencia a las páginas de los más importantes medios y hacen gala de su desbordante talento y capacidad para comunicar sus pensamientos e historias.

El sol entra tímidamente por la ventana del dormitorio, ¡uf, qué alivio!, todo ha sido un mal sueño, una pesadilla, entre las hadas con sus varitas mágicas, las brujas con sus ungüentos y los duendes haciendo travesuras por los vericuetos del inconsciente intentando encontrar un relato, un concepto, una palabra que transformar en un mensaje.

Y al final devuelto a la selva de la consciencia, resurge la chispa, algo va configurándose, los ojos y los oídos se abren de par en par, pero ya me he quedado sin tiempo y sin espacio, así que tendremos que esperar a mejor ocasión para que esto que empieza ahora a agitarse en mi mente, se traduzca en algo susceptible de ser contado.