Hablar con papeles
Hablar por hablar, sin fundamentos y recurriendo a las ocurrencias puede resultar anecdótico o espectacular según las ocasiones, pero en la mayoría de las mismas poco útil, y todo lo que no sea sostener documentalmente lo que pensamos y decimos tendemos a olvidarlo y nos remangamos para abordar el futuro.
Con los papeles podemos llegar a demostrar la veracidad de lo que intentamos difundir entre los demás, y que no se queden meros discursos vacíos, llenos de adjetivos que terminan limitando nuestros derechos. Hay quienes para procurar llenar lo que dicen, repiten sus relatos, una y otra vez sin pestañear, como si con ellos no fuera.
En este universo que vivimos y que llamamos Tierra, hay una atmosfera de deshumanización que lleva a unos seres humanos a cazar a otros, y aunque queramos valorar el esfuerzo y el talento, podemos observar con gran estupefacción y sorpresa como quienes intentan dominar el mundo carecen de la inteligencia y procuran hacer imposible el acuerdo entre la polarización y el odio.
Asistimos a enfrentamientos y discriminaciones impropias de sociedades democráticas y sin admitir la pluralidad y la diversidad. La escasa catadura moral de algunos ejemplares de la fauna humana ha fomentado la desconfianza y el resentimiento de unos con otros, y en nuestras relaciones lo peor que puede suceder es que perdamos nuestra palabra y nuestra credibilidad.
Estos sujetos, además de hacerle un flaco favor a la convivencia democrática, son propagadores del virus social del egoísmo, la falsedad y el pasar de todo, y no llegan a entender que alguien pueda estar guiado por el altruismo, la sinceridad y el compromiso con la humanidad.
Hay muchos que en su afán por permanecer en posesión de lo que tienen, prefieren no moverse para pasar desapercibidos y que nadie les cuestione, que con tal de no perder su influencia, ni renunciar a manejar a los demás, no se les ocurre discrepar y dicen a todo amén al amo de turno.
Sostienen que llevando siempre la corriente, serán tenidos en cuenta a la hora de las consideraciones, repartos y distinciones, que harán más claras y evidentes sus incompetencias, y que evidenciaran que con estos mecanismos de favoritismo es muy difícil que regeneración social y democrática se produzcan.
Entre estos líos, en el que acostumbramos a hablar mucho y a documentar poco, recibiremos muchas loas que forman parte del mundo de los bulos y nos convierten en fáciles rehenes de halagos y lisonjas que lo único que pretenden es la manipulación de nuestras voluntades en una dirección concreta y que lejos de hacernos crecer como personas, nos intentan empequeñecer y envilecer como seres humanos.
También hay quienes son unos expertos en intentar presionarnos, con el objetivo de doblegarnos y hacernos doblar las rodillas, bien sea con alabanzas y parabienes o con chantajes y pulsos de fuerza. Si nos dejamos avasallar, si nos doblegamos o nos invade el miedo, mala cosa, a partir de ese momento seremos títeres de los poderosos, y dejaremos de ser libres para tomar nuestras propias decisiones.
Aunque sea incómodo y violento, a este tipo de maniobras, tenemos que aprender alto y claro a decir que NO, aunque nos lo intenten vender bajo múltiples disfraces con los verbos más amables. Si decimos que NO, estaremos diciendo que SI a la dignidad, ya que nadie puede imponernos verdades únicas, por mucho poder que diga tener, y que no te lo argumente en nombre de nadie ni de nada, es simplemente mentira, y lo único que pretenderá es jugar a favor de sus intereses.