La aventura diaria

Cada amanecer, cada día podemos convertirlo en una aventura, en na fiesta para los sentidos o en una rutina soporífera e inaguantable, donde todo e s igual por sabido y nada nos sorprende por esperado Resulta raro vivir así, creerse que uno es dueño, cuando en realidad es el sirviente más pagado

Cada amanecer, cada día podemos convertirlo en una aventura, en na fiesta para los sentidos o en una rutina soporífera e inaguantable, donde todo e s igual por sabido y nada nos sorprende por esperado Resulta raro vivir así, creerse que uno es dueño, cuando en realidad es el sirviente más pagado. Sale caro resistirse al mercado, pero si eres fiel a lo que quieres hacer, nunca vas a perder.

Continuamente frente a nuestros deseos de revolución, de transformación radical de nuestras vidas está la tentación de dejarnos llevar, de que todo siga igual y nada cambie ni se modifique, y continuemos cultivando el movimiento de lo inmóvil.

Es un alivio ver imágenes llenas de información que no somos capaces de descifrar Tal vez una de las claves para hacer de nuestro caminar por el mundo una experiencia digna de ser contada, original y agradable sea interesarnos por los demás, salir de nuestra torre de marfil y mirar alrededor de nosotros todos los días con nuevos ojos, pensar que el otro puede y debe ser sujeto y objeto de nuestro afecto, de nuestra amistad, de lo positivo de nuestra relación.

La intimidad va más allá de la cercanía física: se alcanza cuando el otro se convierte en nuestro refugio emocional. Si la intimidad crea el r efugio de la pareja, la pasión aporta la energía que la impulsa. El compromiso y los valores compartidos conforman ese tercer pilar que mantiene viva a la pareja más allá del enamoramiento.

El estilo de vida es el escenario donde el amor se vuelve día a día realidad, ya que una pareja sana no es una foto fija es un proceso de transformación constante. Debemos distinguirnos de aquellos, que solo ven al otro como una máquina de conflictos.Podemos tener discursos incendiarios, prometer cualquier cosa, pero si la calidad de vida no mejora, es irrelevante.

Cuando veamos que corremos el peligro de que no tenemos cintura, ni habilidades, ni capacidad para adecuarnos a las circunstancias, y que las preocupaciones, las contrariedades o los pensamientos negativos de nuestra mente, pongamos unas gotas de “positivina” en lo que estemos tomando y abramos de par en par las ventanas de nuestros sentidos, podremos experimentar lo bello que es vivir, incluso cuando acecha la amargura.

Puede ocurrir que a pesar de nuestros esfuerzos el otro se empeñe en amargarse la vida y no lo podamos impedir, no le hagamos el juego, seamos nuestros mejores amigos y no nos sofoquemos inútilmente, no podemos forzar a nadie a ser feliz, pero tampoco ningún insociable nos debe introducir en su angustioso, frustrante y negativo universo por el mero hecho, de que eso le produce placer. En este caso, estimular el sadismo me parece poco humano, pero más estéril resulta prácticas de masoquismo.

No nos lamentemos y lloremos todos los días nuestra poca fortuna, no creamos que estamos determinados por nuestra mala suerte, este sentimiento además de privarnos de descubrir las cosas buenas y bonitas de la vida, nos provoca un malestar interior que pondrá lagrimas donde debería haber sonrisas y sufrimientos que nos impiden gozar de nuestras posibilidades : Si los demás no lo hacen, nos debe importar un bledo, seamos generosos, ayudemos a quien nos necesita, es una forma de ayudarnos a nosotros mismos, ya lo decía Tolstoi ;”Quien hace sufrir al prójimo, se perjudica a si mismo

Cuando propongamos una idea que suponga un cambio, estemos preparados para no tener la mejor acogida, seamos fuertes ante la resistencia de los demás, pero provocar nuevas experiencias, modificar las cosas y las situaciones, es la sal de la vida, tenemos que ser insistentes y persistentes y luchar sin descanso para no aceptar sin más las arbitrariedades, las injusticias y falta de compromiso con nosotros mismos y con los demás.