Miguel Andréu

Andalucía: repetir sin despeinarse

Hay campañas electorales que se ganan en la calle, otras en los debates…
Ciudadanos votando en las elecciones de la Junta de Andalucía en 2022. | Archivo
Ciudadanos votando en las elecciones de la Junta de Andalucía en 2022. | Archivo

Hay campañas electorales que se ganan en la calle, otras en los debates… y luego están las que se ganan sin necesidad de hacer nada especial. Andalucía apunta, de momento, a esta última categoría: la del triunfo por comparecencia.

Juanma Moreno no necesita conquistar nuevos votantes, ni reinventarse, ni prometer grandes giros. Su reto es mucho más sofisticado: no estropearlo. Mantener 58 diputados -esa cifra que antes sonaba a exageración- se ha convertido en un objetivo casi modesto. De hecho, hasta podría permitirse perder alguno y seguir sonriendo en la noche electoral. No es ambición, es la “gestión del colchón”.El principal partido de la oposición, mientras tanto, ha optado por una estrategia arriesgada: confiar en que los votantes olviden. María Jesús Montero llega con experiencia, sí, pero también con todo el desgaste del Gobierno central cuidadosamente empaquetado. Representa ese “sanchismo” que en ciertos despachos se considera un activo… y en muchas urnas, una motivación para lo contrario. Una campaña que moviliza, sin duda, aunque no necesariamente a su favor. Y los andaluces, además, recuerdan su paso por esta tierra, sobre todo en la Consejería de Salud, aunque ella quizás lo haya olvidado.

A la derecha, Vox vive uno de esos procesos internos tan edificantes que suelen resolverse con comunicados cruzados y caras largas. Siempre es complicado pedir el voto mientras uno se está explicando a sí mismo qué le pasa o pelándose dentro de casa. No es la mejor carta de presentación para convencer a nadie de estabilidad.

Y luego está el resto de la izquierda, que ha decidido convertir la irrelevancia en una forma de discreción política. Bajan, incluso en algunos lugares desaparecen. Y al nuevo invento que Rufián quiere poner en marcha le coge el toro: no hay tiempo para eso.

Con este panorama, la posibilidad de que Moreno revalide no parece una predicción, sino una rutina administrativa. Andalucía, que durante décadas fue territorio inamovible en un sentido, podría estar siéndolo ahora en otro, con la diferencia de que esta vez no hace falta ni defenderlo con demasiado entusiasmo.Quizá las claves estén en dos antagonismos: en lo que hace el actual presidente y su gobierno y en lo que no hacen los demás. Porque cuando la alternativa es la que es, el continuismo deja de ser una opción para convertirse en la mejor opción y la más cómoda.

Y en política, como en la vida, las costumbres -sobre todo las cómodas- son difíciles de cambiar.