Carta abierta al loco de Rafael Vez
Amigo Rafael: espero que te encuentres bien y que tus largos paseos por Conil durante estos interminables años le hayan dado a tu espíritu la merecida paz que en otros sitios, en teoría sagrados, se te ha ido negando. A mí también me sientan muy bien los paseos por el patio de este manicomio, y eso que el director de este establecimiento es normal. Ahora es posible que te haya llegado un tiempo nuevo después de la marcha del obispo. Te volviste loco por criticar con razón a este personaje y deberías seguir siendo loco, porque, ¿qué te voy a contar que tú no sepas? Lo tuyo ha sido un auténtico calvario que has soportado estoicamente bajo el ordeno y mando de un presunto obispo, que nunca tenía que haber pisado estas tierras gaditanas. El pájaro ya ha volado y ahora tendrá mucho más tiempo para darse los golpes de pecho que se tenía que haber dado hace bastantes años. A ver cuándo la Iglesia se decide a destapar sin contemplación a todos esos sinvergüenzas que se esconden detrás de un crucifijo para abusar de niños sin ningún freno, y a ver cuándo esa frase del evangelio Dejad que los niños se acerquen a mí deja de ser la base de un chiste manido.
Dice el refrán que A cada cerdo le llega su San Martín, y en esta ocasión el refrán acierta llamando a cada cosa por su verdadero nombre. Los que somos tus amigos, aunque estamos locos de remate como tú, no por eso hemos dejado de sentir el sufrimiento injusto que este obispo, mal empresario, nefasto obispo y peor persona, te ha estado dando una y otra vez, en lugar de haber buscado vías de diálogo como era su obligación de pastor y de gente con olor a oveja, según el anterior papa. Es algo increíble que este señor, por llamarlo de alguna manera, haya estado haciendo gala de una gran cruz en el pecho y de repartir muchas bendiciones con esa mano que más vale se la hubiera cortado cuando le llegaron las tentaciones. Como increíble es que este presunto obispo, ya denunciado muchas veces en las más altas esferas y siendo la altísima jerarquía consciente de su vida anterior, haya estado más de cuatro meses dirigiendo las almas y los cuerpos hacia la salvación, nótese la ironía.
Ahora llega el momento de olvidar y de mirar hacia adelante. Rafael, espero que el nuevo obispo sea nombrado cuanto antes, que sea normal, que no sea presunto, que te llame, que retire cuantos cargos te echaron encima, que te reponga en los ministerios de los que injustamente te privaron, que se disponga a escribir contigo una nueva página en tu vida y que haga honor a tu nombre de arcángel que el otro Rafael tiró por tierra. Así lo deseamos muchos locos, aunque quitando los que te apreciamos, otros muchísimos compañeros tuyos de sotana y rezos continuos nunca salieron en tu defensa ni demostraron esa valentía necesaria que deben tener los hombres cuando se trata de hacer frente a tiranos por muchos colorines que lleve puestos encima. Esos prefirieron mirar para otro sitio, y, aunque veían las injusticias que estaba cometiendo este mal pastor no solamente contigo, sino también con muchas familias gaditanas, no tuvieron agallas para decir con todas las consecuencias hasta aquí hemos llegado. En fin, vivir para ver, sobre todo cuando los oyes predicar cada domingo desde sus púlpitos ensalzando virtudes tan bonitas como la solidaridad, la caridad, la justicia…
Amigo Rafael, te deseo que los días te vayan devolviendo a ti y a tu familia la deuda que la felicidad ha contraído con tu locura. Un abrazo.